lunes 28 de septiembre de 2009

La espada mágica

El cine es sueño, así que el subgénero de la Aventura Fantástica nos ha regalado cientos de grandes obras que hunden sus raíces en mitos ancestrales, fantasías de espada y brujería, viajes trepidantes y cuentos de hadas. Carlos Aguilar, historiador emblemático (suyo es el santo 'tocho' de la guia de video-cine) y especialist en el vasto género de lo fantástico, estructura títulos fundamentales que cubren desde adaptaciones como "El mundo perdido" o "La historia interminable", a relatos de aliento mitológico como "Jasón y los Argonautas" o "King Kong". Con prólogo del actor Joh P. Law ("El viejo perdido de Simbad") y un capítulo sobre el mítico artífice de efectos especiales Ray Harryhaussen, el libro cuenta con una edición exquisita.

Fuente: Cinemanía (mayo 2006)

martes 1 de septiembre de 2009

Indiana Jones , cine de aventuras

Durante el rodaje de El Imperio Contraataca, Lawrence Kasdan contó a Harrison Ford el argumento de En busca del Arca Perdida (Raiders of the Lost Ark), que pretendían llevar al cine George Lucas y Steven Spielberg, con dirección del segundo y guión del mencionado Kasdan. En realidad era un proyecto que George Lucas tenía desde 1971. Pero no es hasta mayo de 1977 cuando Lucas, durante unas vacaciones en Hawai y mientras esperaba el estreno de La Guerra de las Galaxias (Star Wars), comenta la idea del film a Steven Spielberg, descansando a su vez del rodaje de Encuentros en la Tercera Fase. El personaje se llama Henry Jones Jr. (en un principio su apellido era Smith, pero Spielberg lo cambió en una de las revisiones de guión), arqueólogo de profesión y buscador de tesoros perdidos, que se encuentran la mayoría de las veces en manos demasiado codiciosas. El Doctor Jones tenía de apodo Indiana, que era el nombre del pastor alemán de George Lucas.

Los modelos en los que estaba pensando Lucas para su personaje eran el Harry Steele encarnado por Charlton Heston en El secreto de los Incas (Jerry Hoper, 1954) y los viejos seriales de televisión de los años 40 y 50, como Spy Smasher, Mashed Marvel, Perils of Nyoka o Secret Service in the Darkest África. Todos estos seriales hacían hincapié en la doble vida de un hombre aparentemente ordinario que en realidad estaba casado con la aventura, ya fuera un tesoro que descubrir o los planes de los nazis para hacerse con el poder en cualquier parte, aunque siempre fueran parajes exóticos.

Steven Spielberg, que era un admirador de las películas de James Bond, que quedó encantado con la idea de este nuevo héroe de acción, pero el proyecto fue aparcado porque Lucas ya estaba inmerso en la preproducción de El imperio contraataca, y Steven Spielberg se disponía a rodar 1941. Aun así, Lucas escribió una sinopsis de la historia con la ayuda de Philip Kaufman, (director de Sol naciente, entre otras). Finalmente fue Lawrence Kasdan quien se encargó del guión, justo después de terminar el de El Imperio Contraataca. El fracaso de 1941, hizo que George Lucas convenciera al Rey Midas de Hollywood para dirigir el film. Jim Steranko, creador del cómic Nick Furia, hizo los bocetos de Indiana Jones, con su látigo, su sombrero y ropa de campaña. La LucasFilm se puso en marcha para preparar el rodaje. Sólo faltaba lo más importante: ¿Quién iba a ser Indiana Jones?.

Spielbeg y Lucas pensaban que el actor elegido debía ser una mezcla del Errol Flynn romántico y cínico de El burlador de Castilla y el Humphrey Bogart malvado, duro y con barba de tres días de El tesoro de Sierra Madre. Semejante cóctel no estaba al alcance de ningún actor conocido, o al menos eso pensaron ellos, y además no querían dar al rostro de Indy, a un actor muy conocido. De modo que durante seis meses se organizaron castings para dar con la posible futura nueva estrella de Hollywood.

Decepción tras decepción y acuciados por el cercano comienzo del rodaje, propusieron a Tom Selleck, para interpretar a Indiana Jones, hizo algunas escenas de pruebas y según Steven Spielberg, haciendo la prueba a la perfección, pero la existencia de un compromiso recién firmado para ser el protagonista de la serie televisiva Magnum P.I., hizo que Selleck tuviera que abandonar el proyecto. "Entonces una noche (recuerda Spielberg viendo en un pase privado, antes de su estreno, El imperio contraataca), supe que Harrison Ford podía ser un excelente Indiana Jones. Llamé a George Lucas diciéndole que habíamos tenido todo el tiempo al protagonista delante de nuestras narices y me dijo: "Lo sé, es Harrison Ford". Habíamos tenido la misma idea".

INDIANA JONES : EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA

La película se llamaría finalmente Raiders of the Lost Ark (1981), que en España sería simplificado a En busca del Arca Perdida, tiñendo de matices proustianos lo que, en el inglés original, es casi una declaración de principios, pues Indiana Jones y sus amigos y enemigos parten de la gloriosa tradición del anti-héroe. Todos son unos "saqueadores" (que eso, y no otra cosa, significa la palabra) quienes, en una carrera cruel y despiadada, luchan entre sí por apoderarse del Arca de la Alianza.

El 15 de mayo de 1980, es decir, seis días antes del estreno en Estados Unidos de El imperio contraataca, se inició en los estudios Elstree de Londres el rodaje de En busca del arca perdida. Harrison Ford, pese a las prisas, aún había tenido tiempo de estudiar con George Lucas y Steven Spielberg el personaje: "Tenía necesidad de saber algo del periodo histórico, los años treinta, en que transcurre la película. También, y por primera vez en mi vida, me interesé por la arqueología y por los conocimientos que de esa ciencia se tenían entonces". Tal y como se podría prever de una película clásica de aventuras, los exteriores del film se rodaron en lugares tan exóticos como la selva andina del Perú, el Sahara tunecino, las islas Hawai y Francia.

El 12 de julio de 1981 se estrenó en Estados Unidos En busca del arca perdida. Su éxito fue fulminante en todo el mundo. Más que recuperar el cine de aventuras, el film de Spielberg marcó las directrices de un nuevo tipo de héroe que parecía reflejar el optimismo capitalista de la era Reagan. Las dudas metafísicas se aparcaban definitivamente y se reivindicaba la masculinidad y la seguridad arrojada del hombre de los 80. Harrison Ford fue el portaestandarte de este triunfal regreso del Hombre, que tuvo una a menudo espesa continuación en las demostraciones de testosterona de Arnold Schwarzenegger, o Sylvester Stalone. Todos ellos implacables, duros, violentos, pero sin el sentido del humor y el encanto que Harrison Ford, mucho mejor que todos ellos juntos, supo imprimir a su estereotipo de héroe contemporáneo. "Nunca se puede detener a un tipo como James Bond" –dijo Steven Spielberg-, pero sí a Indiana Jones. Su vulnerabilidad hace que el público se identifique con él. Y es a Harrison Ford a quien se le debe el mérito de esa orientación del personaje. Indiana Jones no se toma jamás en serio, como los demás héroes. Gracias a este sentido del humor, Indy no ha de disimular ni enmascararse cuando algo sale mal. "No pasa Nada". Pero fue Harrison Ford quien resumió en una frase lo que de verdad significa el encarnar al personaje creado por George Lucas: "Interpretar a Indiana Jones es divertido. Es el sueño de cualquier niño".

“En busca del arca perdida” fue nominada para ocho Oscars, incluidos los de mejor película y mejor director. Recibió cinco premios bien merecidos en los apartados técnicos del film (sonido, montaje, montaje de los efectos de sonido, decorados y efectos visuales). Nadie hubiera puesto un pero si también Steven Spielberg y la película se hubieran llevado el Oscar; sin embargo ya se sabe que los films de género no son del agrado de los miembros de la Academia de Hollywood.

Indiana Jones y el Templo Maldito

El 14 de marzo de 1983 en un juzgado de Santa Mónica (California) Harrison Ford se casa, casi en secreto, con Melissa Mathison, que entonces saboreaba intensamente el éxito de E.T., que, como sabemos, era un guión suyo. Ni Harrison ni Melissa tuvieron mucho tiempo para disfrutar de su luna de miel porque ya estaba en marcha la prepoducción de Indiana Jones and the Temple of Doom (1984), fugazmente anunciada en nuestro país como "Indiana Jones y el templo de la muerte", aunque sería estrenada con la menos ominosa nomenclatura de Indiana Jones y el templo maldito, una continuación de las aventuras del arqueólogo que, naturalmente sería dirigida por Spielberg, producida por George Lucas y con un equipo técnico similar al de En busca del Arca Perdida. Con Kasdan ya absolutamente dedicado a la dirección de sus propios guiones, Spielberg y Lucas confiaron al matrimonio de guionistas formado por William Huyck y Gloria Katz la redacción de las nuevas hazañas de Indiana Jones.

El éxito de En busca del arca perdida motivó que surgieran films de aventuras y modelos de héroe aventurero que intentaban infructuosamente emular la película de Spielberg y el magnífico trabajo de Harrison Ford como Indiana Jones. Así se rodaron, entre otros y en muy poco tiempo, La gran rula hacia China (1982), de Brian Hutton, con un Ton Selleck que se le estaba cayendo el bigote de tanto tirarse de él por no haber aceptado protagonizar En busca del Arca Perdida; o también Tras el corazón verde (1983), de Robert Zemeckis, con Michael Douglas y Kathleen Turner de protagonistas.

Situada un año antes que la anterior entrega, Indiana Jones y el templo maldito ha sido definida como "una aventura en el camino". En efecto, no hay aquí una misión de búsqueda como en Raiders, ni la responsabilidad o el encargo de localizar padres perdidos o tesoros místicos de la siguiente trama, sino un tropezón continuo que llega a otro, hasta culminar en la frase "aún queda mucho camino hasta Delhi".

El rodaje de Indiana Jones y el templo maldito transcurrió entre Sri Lanka, Macao, China, India, California y los habituales estudios Elstree de Londres, donde se rodó el grueso de la filmación. La heroína que acompañó a Harrison Ford en la película fue Kate Capshaw, una actriz sin duda más escultural que la también resultona Karan Allen de En busca del arca perdida. Si Karen Allen interpretaba a Marion Ravenwood con un convencimiento casi masculino, tratando a los hombres de igual a igual, Kate Capshaw presenta a un personaje egoísta, miedoso y frágil, francamente divertido y, sobre todo, muy sexy. Los encantos de Capshaw fueron muy evidentes para Steven Spielberg , que terminó casándose con ella. Un elemento importante en Indiana Jones y el templo maldito es la inclusión de un niño, Tapón, de rasgos orientales que acompaña a Indy en sus aventuras asiáticas , pues es en una remota aldea de la India donde está ambientada la película. El elegido para el papel fue Ke Huy Quan, un refugiado vietnamita que vivía en los Angeles.

Estos son los acompañantes de Indiana Jones/Harrison Ford en un film que tiene una presentación tan espectacular o más que la de En busca del arca perdida. En un night-club de Shangai llamado Obi Wan (el rastro de La guerra de las galaxias siempre estará en la trilogía) actúa Willie Scott (Kate Capshaw), una cantante norteamericana que entona el Anything Goes, de Cole Porter, arropada por un espectacular grupo de bailarinas. El doctor Jones hace su irrupción en el local, con un smoking más propio de alguien acostumbrado al lujo y a la depravación, James Bond, que una camisa más sudada que un calcetín. Pero a Harrison Ford, como a Sean Connery, le sientan bien los trajes y la buena vida.

INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA

El próximo destino de Harrison Ford lo sabía desde hacía tiempo. Un tal Steven Spielberg había aprobado las localizaciones propuestas en España (en el desierto de Almería). El guión, debído a Jeffrey Boam (La zona muerta, de David Cronenberg), tenía las suficientes novedades como para estar seguros de que fuera una historia interesante. El presupuesto del film (30 millones de dólares) prometía contribuir a igualar, al menos, la espectacularidad de las dos anteriores películas. Porque… Indiana Jones estaba de vuelta y ahora venía con su papá.

"España tiene el mejor plató del mundo para Hollywood", dijo Spielberg, poco antes de iniciar el rodaje. Pero, desgraciadamente, esta autorizada opinión no repercutió en un masivo aumento de las producciones de Hollywood filmadas en territorio Español. Precisamente en Almería comenzó el rodaje del film el 16 de mayo de 1988. Indiana Jones y la Última Cruzada (Indiana Jones and the Last Crusade, 1989) pretendía ser la más ambiciosa de las películas sobre Indiana Jones, al tiempo que Spielberg intentaba recuperar el espíritu de En busca del Arca Perdida, pues Indiana Jones en el templo maldito supuso un excesivo alejamiento de lo que quería George Lucas al idear el héroe por antonomasia del cine moderno.

Quizá allanando el camino para futuros proyectos que vendrían, la entradilla del principio de la película se remontaría a los tiempos de un juvenil Indiana, aquí interpretado con pasmosa habilidad por quien sin duda fue el mejor actor de su generación, River Phoenix, capaz de calcar todos los gestos y manierismos de Harrison Ford en su breve encarnación del personaje como juvenil boy-scout muy modesto ("se han perdido todos menos yo") a las continuas broncas con papá Henry por llamarlo "Junior", la película acaba por revelar el guiño que sólo los cinéfilos conocían: "Indiana" se llama así en honor al perro mala mute de George Lucas (y que inspiró también a Chewbacca).

Harrison Ford iba a tener esta vez la ayuda de Sean Connery, un actor con el que, indirectamente, guardaba muchos puntos en común. Como ya sabemos, Spielberg siempre ha sido un admirador de la serie Bond y de Sean Connery, el mejor 007 de todos los tiempos y una gran estrella del cine de Hollywood, que se ha mantenido en la cima desde que en 1962 interpretara Agente 007 contra el doctor No, de Terence Young. En 1988, Sean Connery acababa de recibir un merecido Oscar al mejor actor secundario por Los Intocables de Elliot Ness, de Brian DePalma. El cometido de Connery en Indiana Jones y la última cruzada sería el del Doctor Henry Jones, padre de Indiana y reconocida eminencia en el campo de la literatura medieval, que ha estado toda su vida obsesionado con un objeto de no menos resonancia bíblica que el Arca de la alianza de la primera película de la serie. Para Indiana Jones y la última cruzada también se recuperaba a Denholm Elliott, en el papel de Marcus Brody, el director de la facultad donde da clases Indiana Jones y su padre Henry Jones. Con la aparición de Elliot y también la de Sallah, interpretado por John Rhys-Davies, se quería completar la mencionada vuelta a las raíces que esta tercera parte quería suponer.

La gran baza de esta nueva película está en la química desarrollada entre Harrison Ford y Sean Connery, cerrando sin duda el círculo que faltaba para reconocer que el arqueólogo aventurero era hijo natural de James Bond. Entre los dos existe esa chispa tan difícil de alcanzar en una relación cinematográfica (Spielberg remite a Paul Newman y Robert Redford en Dos hombres y un destino o El golpe para definir la relación entre Connery y Ford.). Ambos son tercos, obstinados y pretenciosos. Connery es un cabezota escocés y Ford un cabezota americano. El viejo tema del enfrentamiento padre e hijo casi supondría el centro de la película, si no estuviera sazonada de trepidantes aventuras que alivian, la parte emocional de la historia.
Mención aparte merece la chica de la película, la doctora Elsa Schneider, interpretada por la bella irlandesa Alison Doody. La rubia austríaca que encarna será una mujer dura, diametralmente opuesta de Willie Scott (aunque también Indy tenga que rescatarla alguna que otra vez), y más en la línea de la dureza de Marion Ravenwood. La gran innovación es que la doctora Schneider es una prolongación de René Belloq, una arqueóloga vendida al sistema nazi para conseguir sus propios fines y que, al contrario de Indy, será incapaz de decidir entre su vida y su ambición en las escenas finales.

Este film encantador se estrenó en mayo de 1989 y recaudó una cantidad muy parecida a la de En busca del Arca Perdida, unos 15.000 millones de pesetas, sólo en Estados Unidos. Un único Oscar a los mejores efectos de sonido fue el pobre bagaje que logró una película que merecía mucho más. Era, de cualquier modo, la confirmación plena de un héroe que había sabido como ninguno en los años 80 llegar al corazón de millones de personas en todo el mundo.

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL

La última aventura de Indiana Jones empieza en el desierto del suroeste Estados Unidos en 1957, en plena Guerra Fría. Indy y su amigo Mac (Ray Winstone) acabar de escapar por los pelos de las garras de unos infames agentes soviéticos en un remoto aeropuerto.

El profesor Jones regresa a casa y se entera de que las cosas van de mal en peor. Su mejor amigo, el decano de la Universidad (Jim Broadbent), le dice que muchos sospechan de las últimas actuaciones de Indy y que el gobierno presiona a la Universidad para que le despidan. Indiana, a punto de irse, conoce a un joven rebelde llamado Mutt (Shia LaBeouf), que le propone un trato. Si el arqueólogo le ayuda a resolver un problema personal, podría hacer uno de los descubrimientos más espectaculares de la historia; se trata de la Calavera de Cristal de Akator, un objeto legendario que despierta la fascinación, la superstición y el miedo.

Indy y Mutt viajan al rincón más perdido de Perú, tierra de antiguas tumbas, exploradores olvidados y rumores de una ciudad de oro. Pero no tardan en descubrir que no están solos; los agentes soviéticos también quieren apoderarse de la Calavera de Cristal. Los miembros de una unidad militar de élite, dirigidos por la fría, calculadora y letalmente bella Irina Spalko (Cate Blanchett), quieren apoderarse de la Calavera, convencidos de que ayudará a los soviéticos a dominar el mundo... si consiguen descifrar su secreto.

Indy y Mutt deberán despistar a los despiadados soviéticos, seguir la pista de un misterio insondable, sortear a enemigos y amigos dudosos y, sobre todo, impedir que la Calavera de Cristal caiga en las manos equivocadas.

Fuente: Akiranuse

Almas de vagar: ¿Un libro de aventuras o un ensayo?

El nuevo libro de Horacio Tato López, Almas de vagar, es un diario de viaje, pero también una novela de aventuras y un ameno ensayo sobre las luces y sombras del mundo y de quienes lo recorren.

El relato empieza en un nocturno club de Copenhague donde el alter ego de Tato López, -Horacio Latesa- recibe un poema de manos de una chica danesa que a su vez lo recibió en la India de un viajero australiano. Ese poema será, de algún modo, la cartografía universal de la novela.

El mapa de viaje de Almas de vagar incluye especialmente America Central y el Sudeste Asiático, pero también buena parte de Europa, desde el punto de vista de un uruguayo con fuerte conciencia universal.

El inicio del viaje ya plantea una divertida y pintoresca pelea con un español en el aeropuerto de Buenos Aires, conflicto que López aprovecha para mostrar el estado del mundo en ese momento: el pánico que se había generado tras el ataque a las torres gemelas de Nueva York.

La primera escala del viaje es Guatemala. Hay una descripción sin concesiones de los contrastes de un país de violentos colores y dulces maravillas. Pero el viaje no es solo el que realiza el viajero por el país, sino también el que hace en sí mismo, por su propia experiencia y sus transformaciones. Finalmente, el viaje por los otros viajeros, el mundo de los hostel y toda su abundante información.

A través de episodios cotidianos, Tato nos va mostrando las idiosincrasias, los problemas y las alegrías de los distintos pueblos, con humor, con mucha agilidad y también con una visión del mundo marcada por la impronta de viajes anteriores que le permiten comparar, ensayar, deducir y dar al lector bastante más que un simple itinerario turístico.

Así, Almas de Vagar es el diario de viaje que nadie espera: Vietnam, Laos, Israel, Centroamérica, Campos de la Muerte, Himalaya, mundos espirituales, amor, mucho ron y un misterioso poema se mezclan, mientras el relato, que no tiene principio ni final, viene y va incontenible. Lalo Latesa, álter ego del autor, es protagonista de lo que, mochila al hombro, le tocó vivir vagando por el mundo.

Quienes esperen de este libro el estilo vertiginoso y la prosa cautivante de La vereda del destino, encontrarán, además, entrelazadas por sus temas, aventuras dignas de un Marco Polo más humano y solidario o de un explorador de Verne exento de racismo y de miseria. Pero Almas de Vagar no es la novela autobiográfica total que, en tres líneas argumentales, superpuestas como multiplot, desplegaba La vereda del destino. Almas de Vagar es un diario de viaje y una lúcida interpretación del mundo en que vivimos, de primera mano de alguien que no lo conoció en plan turista, sino de vivir intensamente cada momento y cada lugar.

Es también un canto a la vida, pletórico de optimismo, y un camino de superación, un aprendizaje, donde queda develado lo que nos es dado develar y a la vez, se patentiza el misterio de lo insondable. Hay cosas que quedan ahí, mágicamente, en el misterio y hay un periplo de luz que atraviesa las almas de vagar de los humanos errantes.

Autor: Ricardo Fuentes
Fuente: La Onda Digital

El Teatro Principal de Castellón acoge la obra 'Las aventuras del Barón de Munchaussen'

Esta actuación, que corre a cargo de la compañía del Teatro Negro de Praga, se enmarca dentro de la programación de primavera que organiza Castelló Cultural, según informaron fuentes del Consell en un comunicado.

e trata de una comedia inspirada en la novela de K. Bürger 'El Barón de Munchaussen'. Mediante la magia y los trucos del Teatro Negro, y con una serie de efectos únicos, los asistentes se embarcarán en una travesía por las profundidades, realizarán un vuelo en una bala de cañón en el medio de cruentos combates, visitarán a los habitantes de la luna, serán tragados por una ballena, o serán deleitados con las danzas de las bailarinas del harén del Sultán Suleirán.
El Teatro Negro de Praga es una compañía que cautiva a su audiencia por los elementos de luz, sonido, música, baile, mimo y coloridos accesorios. Los actores están situados en un escenario completamente negro iluminado únicamente por una luz violeta.

Esta compañía ha reproducido obras tan conocidas como 'Alicia en el país de las Maravillas', o 'El Jardín de las Delicias', obra inspirada en la representación del cuadro de El Bosco.
Han sido invitados a hacer representaciones en 12 festivales internacionales y han realizado giras por 24 países de Europa, América del Norte y del Sur y Asia.

Fuente: Terra

Adrián Alonso se convierte en un Indiana Jones infantil

Vivirá cualquier clase de peripecias, además sufrirá persecuciones y tendrá que sobrevivir a explosiones, por lo que Adrián Alonso deberá convertirse en todo un Indiana Jones infantil para la película La Leyenda de las Arcas, del director Hugo Rodríguez (Nicotina)."Se supone que Miguel Hidalgo y un ayudante de él esconden un tesoro en unas minas de Guanajuato, y una niña y yo nos interesamos y, supuestamente, lo queremos ir a buscar, así que nos escapamos de nuestras casas para encontrarlo."Pero unos señores lo están buscando también y tenemos que hacer muchas cosas para ver quién lo gana. Es una película de aventuras para niños", explica.

ENFRENTA PELIGROS

Y aunque realizar esta cinta sería una oportunidad perfecta para hacerlo, porque su personaje enfrentará toda clase de peligros, no será así."Obviamente, un actor tiene que interpretar varios papeles, me gustan mucho las historias diferentes.

Es lo bueno de un actor, que debe interpretar papeles que de verdad no los hace en la vida real.

Yo nunca de chiquito fui a buscar un tesoro y, entonces, por primera vez lo voy a hacer."Por desgracia, las escenas de acción las van a hacer dobles.

A mí me gustaría hacer todo eso de las explosiones, pero no me dejan porque dicen que, si me pasa algo, pararía la producción", cuenta desilusionado Adrián.

En La Leyenda de las Arcas, el actor dará vida a un niño de 12 años, situación fácil de realizar debido a que aparenta menos edad de la que tiene, aunque esto no siempre es benéfico."Eso me conviene en parte, porque en mujeres no, pero en películas sí.

Luego me dicen que estoy muy chiquito, y tampoco les voy a estar insistiendo".

La cinta comenzará a rodarse esta semana en el Distrito Federal, en donde trabajarán por cuatro semanas para después viajar al estado de Guanajuato."Estoy emocionado de ver cómo me recibirá el público, espero que me vaya bien con los niños".

(...)

Fuente: El Mañana

One Piece: Tesoros, aventuras e historias fantásticas

“One Piece” es un manga japonés escrito e ilustrado por Eiichiro Oda. Publicada desde 1994 por la revista “Shōnen Jump”, la historieta ha vendido alrededor de 150 millones de copias en todo mundo.

A diferencia de otros mangas, “One Piece” narra la historia de piratas épicos. El personaje principal es un chico llamado Monkey D. Luffy, glotón, noble, valiente y despistado. Su sueño es encontrar el tesoro más grande del mundo: el “One Piece”, escondido al final de la Grand Line por el último rey de los piratas, Gold D. Roger.

Pero Luffy no es un personaje común y corriente, cuando era niño comió por accidente una fruta del diablo, la “Gomu Gomu”, que le dio poderes extraordinarios como: estirarse, rebotar, etc. Sin embargo, “Sombrero de Paja” -como también se le conoce a Luffy- no puede embarcarse solo en busca del tesoro, requiere de una tripulación que lo acompañe en sus aventuras.

Entre los personajes que aparecen junto a Luffy destacan: Roronoa Zoro (primer teniente, su objetivo es convertirse en el mejor espadachín del mundo), Nami (experta en dibujar mapas, también es ladrona profesional y desea dibujar el mapa del mundo), Usopp (artillero del barco y gran mentiroso, quiere convertise en un gran pirata), Sanji (cocinero y gran luchador, quiere encontrar el mar legendario All Blue), Tony Tony Chopper (el doctor de la tripulación, quiere ver mundo y ser un medico que pueda curar cualquier enfermedad), Nico Robin (arqueóloga que tiene la capacidad de multiplicar cualquier parte de su cuerpo, busca la verdadera historia a través de los Poneglyphs), Franky (androide carpintero que quiere construir un barco capaz de navegar por cualquier parte del mundo) y Brook (un esqueleto músico que desea encontrar Laboon una ballena a la que hizo una promesa)…

“One Piece” actualmente se sigue editando en Japón y hasta la fecha lleva editados un total de 51 volúmenes recopilatorios. Cabe destacar que el editorial Planeta DeAgostini publica el cómic en España, mientras que la editorial Toukan lo hacen en México respectivamente.

Tal como ocurre como en la mayoría de los mangas, “One Piece” también fue llevado a la televisión el 20 de octubre de 1999 como anime, en esta oportunidad con la cadena Fuji TV y bajo la dirección de Kōnosuke Uda.

Fuente: MundoOtaku

Hombres audaces. El Mago

Un personaje del pulp americano que la editorial Molino Argentina incorporó, el 15 de octubre de 1946, a su colección de Hombres Audaces, fue Thomas Jefferson "Cash" Gorman, conocido como El Mago, un especulador considerado un genio de las finanzas y enemigo de la violencia. El Mago, que tuvo una presencia casi fugaz en la serie, protagonizó seis novelas, cuatro procedentes de la revista The Wizard y otras dos traducidas de la serie Cash Gorman.

(...)

Autor: Don Jorge
Fuente: Novela de aventuras

El Mundo alucinante, una novela de aventuras.

Para los que les gusta la Historia de México, sabrán quién fue Servando Teresa de Mier*, para los que no, en la novela El mundo alucinante, del cubano Reinaldo Arenas**, nos da la oportunidad de conocerlo, pero no como una novela histórica, donde el escritor trata de reproducir la vida del personaje lo más cercana posible a la realidad, Arenas lo hace de una manera distinta.

En El mundo alucinante el autor toma a Fray Servando Teresa de Mier y nos narra su vida, en la que el huir es parte imprescindible del personaje. A partir de su sermón sobre la Virgen de Guadalupe, un 12 de diciembre de 1794, donde argumentó que la “Madre de México” ya se había presentado ante los indios mucho antes de que llegaran los españoles a tierras americanas, a través de la figura de Tonantzin, le valió ser exiliado del país y ser encarcelado en España, donde comienza las fugas constantes durante su vida.

A diferencia de una novela histórica, Arenas nos da su opinión sobre el pensamiento del fray e interpreta las distintas situaciones a las que se enfrenta el cura. La interpretación del autor en ocasiones suele ser delirante, irreal, sin embargo atrapa al lector en esa realidad que se presenta ante sus ojos, que termina por ser veraz, como el pasaje en el que Servando se encuentra en una de las tantas cárceles en las que estuvo, encadenado al grado de estar completamente hecho una bola de hierro, por tantas cadenas, y así evitar su escape.

Algo que se destaca es la forma de pensar de Teresa de Mier: un crítico del sistema de gobierno, religioso y cultural, ya que el escritor, durante toda la novela, cita constantemente la obra del fray: Apología, referencias que agrega como parte de la voz del personaje.

Lo que hace más interesante esta obra, es cuando comparamos la vida del personaje con la vida del propio autor, las cuales tienen muchas similitudes: ambos vivieron huyendo, fueron exiliados de sus países, varias veces fueron encarcelados, etc. Por algo Arenas se interesó en Servando Teresa de Mier.

Autor: La Liz
Fuente: Estaba pensando en...

El ganador del Oscar Akiva Goldsman apadrina el regreso de "Los 4 fantásticos"

Mientras Disney cierra su multimillonaria adquisión de Marvel, las franquicias cinematográficas del grupo siguen activas en manos de otros estudios. La 20th Century Fox, que posee los derechos de "X-Men" y su "spin off" "Wolverine / Lobezno", cuenta también con una segunda saga grupal proveniente de la factoria del comic, "Los 4 fantásticos", que ahora prepara su tercera entrega de la mano de un productor y guionista de gran prestigio en Hollywood, Akiva Goldsman, ganador del Oscar por "Una mente brillante / Una mente maravillosa".

En esta ocasión, Goldsman será sólo productor, con el objetivo de revitalizar la saga que han protagonizado hasta ahora entre otros Jessica Alba, Chris Evans y Ioan Gruffudd. El objetivo de la Fox es renovar el equipo detrás y quizás también delante de las cámaras, para ello, Michael Green, uno de los productores y guionistas de la exitosa serie de TV "Heroes", que acaba de guionizar a otro superhéroe, "Green Lantern", será el encargado de escribir la próxima aventura de los 4 fantásticos.

La Fox tiene los derechos perpetuos de este grupo de superhéroes, al igual que los de los ya citados "X-Men" (La patrulla X, en su versión comic en español), "Daredevil" (Dan Defensor) y "Silver surfer" (Deslizador de Plata, Estela Plateada o Surfista de Plata, según países) y pretende rentabilizarlos al máximo.

Goldsman, que alcanzó su primera fama como guionista con películas como "El cliente", "Batman forever" y "Tiempo de matar" a mediados de los 90, fue derivando hacia la producción, y ya ha supervisado más de una docena de títulos, muchos de ellos relacionados con la aventura, la ciencia-ficción o el comic. Ahora mismo está relacionado con varias otras adaptaciones de superhéroes de la editorial DC Comics, como "Jonah Hex", "The Losers" y "Teen Titans".

¿Te gusta la novela de aventuras? No te pierdas: "IXEL" de Antonio Ramos

A principios de 1549 empezó a rondar una misteriosa noticia entre los marinos y pobladores de Veracruz, relacionada con la desaparición de un galeón mercante, el Trinidad. No era raro que los barcos desaparecieran y en el puerto cada cierto tiempo llegaban noticias de este tipo. Veracruz ya era el principal destino para los galeones y galeras, barcazas, carracas y cualquier otro tipo de barquichuelos menores que se hacían a la mar entre la Nueva España y la metrópoli, o que bien, navegaban entre las ínsulas que bordeaban Tierrafirme y la zona del Mayab, comunicando a Veracruz con el Caribe y la alta Colombia; y como tal, estaba lleno de historias de naufragios y ciclones. Pero esta desaparición era distinta...

Antonio Ramos Revillas (Monterrey, N.L. 1977) Narrador y editor. Egresado de la carrera de Letras Españolas en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es miembro del Taller de Novela "El Panteón". Ha sido becario del FONECA N.L. en 1999, del Centro de Escritores de Nuevo León en 2001, así como del Centro Mexicano de Escritores en la generación 2002 y del FONCA jóvenes creadores 2004-2005. Ha obtenido los premios de Literatura Joven Universitaria 1999 y el Premio Nuevo León de literatura en el 2003. Ha publicado cuentos en las revistas Armas y Letras, Vida Universitaria y Tierra Adentro y el libro "Todos los días atrás" (Consejo para la Cultura de Nuevo León). Ganador del Premio Nacional de Cuento Julio Torri 2005, con "Dejaré esta calle". Publicó "Necrologías" en Editorial Jus, 2008.

Fuente: La Sociedad de los Lectores Justos

Maestros de la Animación: Osamu Tezuka, el padre del Manga y el Anime.

Osamu Tezuka nació el 3 de noviembre de 1928, en Toyonaka, Osaka. Durante su infancia, sufrió la constante burla de sus compañeros de clase debido a su contextura delgada, su baja estatura, y su pelo rizado, un rasgo genético que solo aparece en el 3% de la población japonesa. Su madre se encargaría de subirle el ánimo y darle la confianza necesaria para seguir adelante. Además, sería ella la que alimentaría la creatividad de Tezuka a través de las historias que ella le relataba al pequeño, y gracias a las constantes visitas al teatro de Takarazuka, donde se presentaba la compañia teatral conocida como Takarazuka Revue, la cual estaba conformada completamente por mujeres. Aunque dicha compañia teatral se especializaba en musicales románticos dirigidos a una audiencia femenina, su trabajo tuvo un fuerte impacto en las obras posteriores de Tezuka. En más de una ocasión sería el mismo Tezuka el encargado de señalar que sentía una profunda nostalgía por el trabajo de Takarazuka. Es por esta razón que no resulta extraño que Tezuka se haya inspirado en la técnicas utilizadas por la compañia para realzar los ojos de las actrices, al momento de dibujar los grandes y brillantes ojos de sus personajes femeninos (se le considera como el padre de los “ojos grandes” tan propios de la animación japonesa).Tezuka comenzaría a dibujar cómics mientras cursaba el segundo año de su educación primaria. Algunos años después, debido a su interés por los insectos y el medio ambiente, adoptaría el nombre artístico de “Osamushi” (una especie de escarabajo). Tezuka vería en el manga un medio que podía ser utilizado para concientizar a otras personas acerca del cuidado del medio ambiente. Con 17 años, y tras sobrevivir a la Segunda Guerra Mundial, él crearía su primer trabajo serio titulado, “Diary of Ma-chan” (1946), un tira cómica que sería publicada en el Mainichi School Children´s Newspaper. La historia se sitúa poco después del termino de la guerra, y relata las aventuras de la pequeña Ma-chan, quien desea aprender inglés de los soldados norteamericanos que ocupan el país. A esta obra le seguiría “New Treasure Island” (1947), un manga de acción y aventuras inspirado en la novela “Treasure Island”, de Robert Louis Stevenson. En esta ocasión, Tezuka relata como un niño llamado Pete, tras descubrir un mapa de una isla del tesoro, se embarca en un viaje para encontrarla. Sería esta novela gráfica, la cual sería desarrollada utilizando técnicas propias de la animación, la que convirtió a Tezuka en un artísta reconocido en todo Japón, y la que detonaría una fiebre por el manga en su país natal.

Lo primero que uno nota en los trabajos de Tezuka, es el particular estilo de sus dibujos, el cual estaba fuertemente inspirado en el estilo de los primeros films de Disney. De hecho, uno de los mitos que rondan la figura de Tezuka dice que él vió la cinta “Bambi” (1942), más de ochenta veces. Sea esto cierto o no, la sencillez del diseño de sus personajes le permitió a Tezuka comunicar un rango mayor de expresiones y emociones, las cuales iban desde la sorpresa y la emoción que sentía un niño durante su primer viaje al espacio, hasta la desesperación y la frustración que sentían algunos de sus personajes al presenciar la brutalidad de la Segunda Guerra Mundial. Entre las más de 700 series que Tezuka escribió durante su carrera, existen algunos temas que se convirtieron en verdaderas constantes de su trabajo, como por ejemplo; el tema del prejuicio y la intolerancia; la guerra y las consecuencia psicológicas que esta producía en la sociedad; los propósitos y limitaciones de la ciencia y la medicina; los alcances del budismo; el balance entre el hombre y la naturaleza; y el lado oscuro que reside en la mente de todos los seres humanos.Por otro lado, muchos de los trabajos de Tezuka son relatos de ciencia ficción, generalmente situados en un tiempo futuro, que bien puede ser utópico, distópico o incluso apocalíptico, donde existen ciudades altamente tecnológicas, viajes al espacio, y es habitual ver a humanos conviviendo con robots. Un buen ejemplo de esto es “Metropolis” (1949), uno de los primeros trabajos del autor relacionados con el género de la ciencia ficción. La historia de un detective que debe cuidar a un robot que cambia de género luego de que su creador es asesinado, la cual está inspirada fuertemente en el film del mismo nombre del director Fritz Lang, sería llevada al cine por el director Rintaro en el 2001. “Astro Boy” (1952-68), por otro lado, además de ser la creación más famosa de Tezuka, usa la relación entre humanos y robots para explorar el tema de los derechos humanos, y la friccionada relación entre los seres humanos, temas que también trató en sus relatos relacionados con las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Astro Boy aparecería por primera vez en el manga, “Captain Atom” (1951-52), como un personaje secundario. Sería tanta la popularidad de este personaje y su posterior tira cómica, que a través de los años ha protagonizado un par de series animadas de televisión (de hecho protagonizó la primera serie de televisión animada realizada en Japón en 1963), de las cuales “The New Astro Boy” (1980), fue dirigida por Tezuka.

Otro de los personajes más conocidos de Tezuka es el doctor conocido como “Black Jack” (1973-83). Es sabido que durante un tiempo, Tezuka se sintió bastante atraído por el área de la medicina, al punto que obtuvo el título de doctor en la Universidad de Osaka. Los conocimientos obtenidos durante aquellos años, los volcaría en esta tira cómica la cual relata como Black Jack dedica su vida a combatir de manera ilegal, raras enfermedades utilizando técnicas radicales que rayan en los sobrenatural. En el año 1992, uno de los protegidos de Tezuka, Osamu Dezaki, dirigió una serie de adaptaciones animadas de la historieta, además de un largometraje en 1996. Posteriormente, en otoño del 2004, la televisión japonesa transmitió una serie compuesta por 61 episodios, la cual es bastante fiel a la obra de Tezuka. Finalmente, en el año 2006 se lanzó una nueva serie titulada, “Black Jack 21”, la cual solo tomaría como referencia el cómic desarrollado por Tezuka al momento de desarrollar una historia completamente nueva.Tal vez el otro personaje de Tezuka que logró una difusión similar a la obtenida por Astro Boy, sería “Kimba the White Lion” (1950-54), una de las creaciones más icónicas del autor. En esta ocasión, Tezuka relata las aventuras de Leo, el león blanco, mientras intenta tomar el puesto de su padre, el rey de la selva, quien fue asesinado por un cazador (está demás decir que esta historia fue una inspiración directa para la cinta de 1994 de la Disney, “The Lion King”). En 1965 el estudio de Tezuka, Mushi Productions, fue financiado por la NBC Enterprises para desarrollar una serie animada de 52 episodios, la cual solo ocupó algunos aspectos de la obra original. En dicha serie, Tezuka oficiaría como productor y guionista. Al año siguiente, la compañia del artísta produciría una secuela compuesta por 26 episodios, la cual se titularía “Leo the Lion”, y sería dirigida en su totalidad por el mismo Tezuka. En 1997, el director Yoshio Takeuchi realizaría un largometraje basado en el último tramo del manga original, el cual sería estrenado bajo el nombre de, “Jungle Emperor Leo”.

Gracias al extenso trabajo de Tezuka en el mundo del manga, el artísta contaba con un catálogo de numerosas obras que perfectamente podían ser adaptadas como series animadas de televisión. En gran medida gracias a esta situación, los estudios Mushi fueron los grandes pioneros de las series de animación pensadas para la televisión en Japón. Además de producir las series antes mencionadas de “Astro Boy” y “Kimba the White Lion”, fueron responsables de exitosas series de anime tales como “Dororo” (1969), “The Amazing 3” (1965-66), “Princess Knight” (1967-68), y “Vampire” (1968-69). Junto con esto, el estudio produciría una serie de cintas animadas orientadas para un público adulto, entre las que se encontraban “One Thousand and One Arabian Nights” (1969), “Cleopatra: Queen of Sex” (1970); que la primera cinta animada en conseguir la calificación de “X” en los Estados Unidos, y “The Belladona of Sadness” (1973), entre otras. A través de los años, Tezuka también se vió involucrado en la realización de una serie de cortos de tono experimental, ya sea como animador, guionista o director. Entre algunos de sus cortos más destacados podemos mencionar “Memory” (1964), “Jumping” (1984), y “Push” (1987), entre otros.Durante el transcurso de su obra, Tezuka mostró un particular interés por algunos temas ligados entre sí; dichos temas eran el de la reencarnación, el funcionamiento del karma, la búsqueda de la inmortalidad, y la justicia existente en los ciclos de la reencarnación. Estos temas serán el eje de “Phoenix” (1956-89), la obra más ambiciosa e importante en la carrera del autor. El personaje central de dicha obra es el Fénix, la mítica ave de fuego que es la manifestación física del cosmos, quien acarrea consigo el poder de la inmortalidad. Los diferentes volúmenes del manga, se sitúan de manera alternada en épocas pasadas y futuras, en las que vemos el nacimiento y la caída de la civilización humana a través de los ojos de un grupo de individuos reencarnados, los cuales son vigilados de cerca por el Fénix. En gran medida toda la obra de Tezuka esta construida en base a esta creencia en la reencarnación y en la evolución del hombre.

Una de las caracteristicas distintivas del trabajo de Tezuka, es la utilización constante de personajes recurrentes. Lo que podría ser interpretado como una forma de ahorrar tiempo en el diseño de personajes, para Tezuka tenía un significado completamente distinto; para él, sus personajes eran actores los cuales aparecían en varias de sus obras desarrollando roles similares. Con esto, Tezuka pretendía estudiar a un mismo personaje en diferentes entornos y situaciones, trazando una suerte de línea evolutiva que permitiera que el lector, además de familiarizarse con los personajes, entendiera como nuestras acciones determinan nuestras vidas y nos definen como personas. De esta forma, cada nuevo trabajo de Tezuka desarrollaba en alguna medida la personalidad de estos “personajes recurrentes” que poblaban sus historias. Dicha mecánica resulta aún más evidente en “Pheonix”, obra que lamentablemente Tezuka no alcanzó a terminar. Varios de los volúmenes del manga fueron adaptados al anime. La más conocida de estas adaptaciones es el largometraje “Pheonix 2772” (1980). A esto se suma la serie animada de televisión estrenada el 2004 en Japón, y la cinta con actores reales titulada, “Hi no Tori” (1978), del director Kon Ichikawa, la cual cuenta con algunas secuencias animadas dirigidas por Osamu Tezuka.Osamu Tezuka falleció el 9 de febrero de 1989, a los 60 años de edad, debido al cáncer estomacal que le afectaba. El autor sigue siendo recordado por su inconmensurable aporte al mundo del manga, así como también por ser el creador de muchas de las primeras animaciones japonesas. Debido al culto que se le rinde al cómic en Japón, no es de extrañar el tremendo impacto que tuvo el trabajo del autor en el desarrollo de la literatura y la animación a nivel local, especialmente durante el periodo post-guerra. Con un trabajo enfocado en temas como el progreso, la tecnología, el medio ambiente, la tolerancia, y la reencarnación, es indiscutible la importancia de Tezuka en el desarrollo de la animación japonesa. Por algo el director Stanley Kubrick lo invitó a participar como director de arte de la cinta, “2001: A Space Odyssey” (1968), invitación que Tezuka se vió obligado a rechazar (no contaba con los medios para mudarse a Inglaterra por un tiempo). Sabiendo que sus historietas pueden no ser muy fáciles de conseguir, no nos queda más remedio que revisar algunas de las adaptaciones animadas de sus obras, siendo “Astro Boy” el punto de partida más recomendable para descubrir la obra de este autor.

Autor: Fantomas
Fuente: Cinema Universe

Editorial: Monster Edition, la caida de un Mounstro?

Pues vaya que ha causado controversia el mas reciente ejemplar de la serie de Ediciones Especiales: Monster Edition de Editorial Televisa, dedicado en esta ocasión a la serie Spider-Man: Con grandes poderes. Al grado de despertar varias críticas contra el editor, y de que incluso se creara un grupo de lectores que a través de un blog, pedían el apoyo de la comunidad de fans para lograr que este ejemplar no viera la luz.Los problemas comenzaron en el hecho de que esta Edición entró en sustitución de otra que ya habia sido anunciado con anterioridad dentro del plan editorial de este año 2009: The Dark Tower, y que repentinamente fue cancelado, alegando que no se tenian los derechos correspondientes para su correcta publicación en este formato, razón que a más de uno le pareció ridicula.

El siguiente punto es el tema del precio, ya que habiendo sido publicadas ya 9 ediciones de esta serie, empezando hace casi 2 años con la publicación de Marvel Zombies, la editorial habia ido incrementando considerablemente la calidad del producto y tambien hay que decirlo, ofrecían una estupenda oferta calidad-precio al consumidor, ya que llegamos a ver ediciones como el caso de Civil War: Frontline, o bien Avengers: La iniciativa, las cuales ademas de la gran calidad de edicion, y de papel, se ofrecian a un excelente costo, siendo, una estupenda opcion y un exito rotundo entre los fans. Sin embargo en el caso mas reciente, la edicion de Spider-Man: Con grandes poderes, el número de paginas de la edicion disminuye considerablemente. Para no irnos tan lejos basta con comparar el grosor del lomo de SM:CGP, respecto a la edicion anterior: Avengers: La iniciativa. Lo de menor importancia hubiera sido el número de paginas de la edicion, claro que así lo requeria la historia presentada, ya que no era tan extensa. El problema residió en que las 2 ediciones se vendieron exactamente por el mismo precio, (89 pesos)siendo que hay una diferencia abismal en el numero de paginas en ambas. y un espacio de tiempo de publicación de apenas unas semanas entre las 2 ediciones. Creo que lo menos que un consumidor puede pedir sería que el ejemplar considerablemente más sencillo costaría menos que el más completo no? Hacer esto es como pretender comprar un automovil y el vendedor ofrezca al cliente su auto de lujo y equipado, con rines deportivos, aire acondicionado y equipo de sonido por el mismo precio del auto compacto y austero sin ningun tipo de equipamiento. Así que... o les falló la calculadora en alguno de los 2 casos, o estamos ante un desmedido incremento en los costos de éstas y posiblemente otras publicaciones de la editorial. (vender algo mas sencillo al mismo precio es una forma de aumento en los precios).

Otro punto a considerar fue la aventura presentada, es bien sabido que Spiderman es un gran personaje y que tiene además un amplio numero de seguidores en todo el mundo, no siendo México la expepción. El Hombre Araña es además sinónimo de ventas, asi que seguramente ese fue el motivo principal de presentar una historia sobre este personaje, pero...¿era esta la mejor historia disponible para presentarse en este formato?, No habia acaso otras posibles aventuras a elejir para sustituir la publicación de Dark Tower, que ademas significaran ventas seguras? (Spiderman: Reign, Fatal Atractions, etc.) Incluso aqui mismo en la covacha presentamos una lista de posibles aventuras a elegir, con amplias posibilidades de ventas y excelente calidad.

Gracias a la sujerencia de nuestros lectores, realizamos en La Covacha la siguiente encuesta, con la finalidad de conocer un poco la opinión de los fans, y la forma como habían recibido esta controvertida edición: Ante la pregunta: Compraste el Monster Edition: Con Gran Poder? el 59% de las personas que contestaron comentaron que NO lo compraron. mientras el 41% adquirieron el ejemplar. Tambien preguntamos respecto al segundo punto: Que te pareció en precio de este ejemplar? a lo cual, el 77% de los encuestados contestó que le pareció un precio desproporcional , mientras que el 22% consideró un precio justo.Finalmente, ante la pregunta: Que te pareció la historia? al 31 % de los fans les gustó la aventura presentada, mientras que el 68% no les agradó.
A pesar de todo esto, hay muchos lectores que coincidimos en afirmar que que el Monster Edition es la mejor publicación de comics producida en nuestro país (en cuanto a materiales, producción, calidad y precio), incluso superior a su hermano: OMNIBUS. Queda al aire las duda sobre si se va a reducir o mantener este numero de paginas en futuras ediciones, y si habrá nuevos ajustes y variaciones de precios, pero queda claro que finalmente los lectores y consumidores son quienes tenemos la ultima palabra respecto al apoyo que se les de a estas ediciones, y será labor de la editorial, el continuar con su labor, mejorando la calidad de esta y otras publicaciones, con la finalidad de agradar a su clientes. Ustedes que opinan?

Autor: Deaky
Fuente: La Covacha

'¿Qué pensarán de nosotros en Japón?'

Si pensaran mal de la fauna que Enrique del Risco enumera, acertarían. Si piensan lo mejor de este libro con título de reggaetón, también.

En 2005, Peter Carey publicó la novela Wrong About Japan. El subtítulo de la edición posterior en castellano nos avanza, desde la misma cubierta, que se trata del “viaje de un padre y su hijo”: llega el momento impostergable de tender un puente con el chico de doce años y su padre se decide por un viaje que, intuye, será la aventura perfecta para el (re)conocimiento mutuo. En el principio de la decisión, hay un hecho que ha mellado, en alguna medida, la frontera generacional que se levanta entre ambos: han alquilado El verano de Kikujiro para verla juntos y han quedado fascinados por el cine hipnótico de Takeshi Kitano. (De hecho, Charley, el niño, sigue viendo la película una y otra vez después de aquella verdad revelada por Blockbuster). Entonces, de súbito, el plan restalla ante el narrador, en la forma de un itinerario que ha de cumplirse con urgencia.

¿Un viaje a Japón? No exactamente. Un viaje a los “japones” que cada uno de ellos tiene en su cabeza. A sus respectivas fantasías de Japón y, por lo tanto, a sus respectivos prejuicios. En la mente adulta de Carey prevalece el Japón mitológico de los samurai y los antiguos rituales de honor. El país excepcional cuyo amor propio sólo puede ser refrendado si se contrapone a Occidente; el Japón de su imaginario no es otro que el de Mishima, Kawabata o Dazai. El de los haraquiri y los kamikaze. El padre, sin más, ha invitado a su hijo a Allá. A aquel espacio metafórico que Roland Barthes describió de esa forma para identificar a Japón. No es que aspire a que Charley lea “a Tanizaki o Basho” (esa es ya una causa perdida), pero mantiene la esperanza de mostrar a su hijo un Japón a la altura de su mito literario. Quiere enseñarle, con los rituales incluidos, cómo, dónde y por qué se construye una espada. Tiene, en fin, la ambición de transportarlo al "imperio de los signos". Pero ese, precisamente ese, no es el Japón por el que se interesa Charley; de modo que el viaje, en principio, no hará más que acentuar la distancia entre ambos. (La percepción de Japón es, en el fondo, la que tiene cada cual de su propias vidas). Para empezar, el niño ya tiene un amigo que les espera, al que ha conocido por Internet y con el que comparte una cultura común. Manga, El camino del Bushido, la telefonía móvil, el regreso de Godzilla, la impronta decisiva del Capitán América. Esta generación de Windows, cómics y sms, con sus gustos globales, ponen en un serio aprieto a las mitologías del adulto americano. Equivocado sobre Japón se titula la edición en castellano publicada por Mondadori en 2008.
Ese mismo año, la editorial sevillana Algaida publica en España ¿Qué pensarán de nosotros en Japón?, el libro de Enrique del Risco ganador del Premio Iberoamericano de Relatos Cortes de Cádiz. En la narración que da título al libro, también seguimos —con trama “japonesa” incluida— la travesía de un padre y su hijo por Nueva York. Una jornada llena de preguntas sin respuesta con el propósito de tender puentes para una comunicación imposible.

Cabe la posibilidad de leer ¿Qué pensarán de nosotros en Japón? como un contrapunto a la novela de Peter Carey. De alguna manera, Del Risco explora el camino inverso y remueve un problema cultural importante: estamos tan acostumbrados a imaginar ese "allá" que no sabemos qué hacer cuando los japoneses devuelven la jugada y nos convierten en “sus” exóticos. De ahí ese “nosotros”, expandido y ambiguo, que Del Risco repite como un mantra y cifra una colectividad, entre bárbara y desaprensiva, que no tiene el menor recato en seguir considerándose el ombligo del mundo. ¿Qué pensarán de nosotros en Japón? está compuesto por cinco narraciones independientes que consiguen estructurar —verbigracia de una escritura intensa, sutil, sin fisuras—, una obra compacta. Un despliegue narrativo que ya se intuía en Leve historia de Cuba, se tambaleó en El comandante no tiene quien le escriba, y resplandece aquí como la confirmación rotunda del arte narrativo de este autor.

No es necesario describir de qué va este libro. Tampoco es del todo posible. Sus historias construyen, sin imposturas, una narrativa global en todo el sentido de esta palabra. Río y Nueva York, Madrid o Matanzas, París o Zihuatanejo... Ahí están las peripecias de un guionista de televisión en Brasil y una jornada delirante en el metro de Nueva York. Un revolucionario centroamericano al que unos correligionarios condenan a muerte en un apartamento de París y un inmigrante que, harto de sus desventuras, urde una venganza en Madrid. Dos amigos que comparten un sueño en México. De eso nos habla lo evidente, mientras que, solapadas en los subtextos, permanecen semiocultas unas vituallas entre las que se encuentran el cine de Tarantino y el jazz, las revistas de arte y las telenovelas, la historia latinoamericana o la literatura. Nietzsche y Mark Twain.

¿Qué pensarán...? es un libro mucho más próximo a una parte de la nueva narrativa española que a cualquiera de las antologías de cuentos cubanos al uso. Sus conexiones, pongamos por caso, con Risas enlatadas, de Javier Calvo; Pájaros bajo la lengua, de Josan Atero, o el ensayo Afterpop, de Eloy Fernández Porta. Enrique del Risco tiene, eso sí, un punto emotivo más intenso y su exploración, más que en el pop, está interesada en la propia cultura popular, que aparece aquí sin el trapicheo identitario que suele alimentarse una y otra vez de los estereotipos.
¿Qué pensarán...? traza el recorrido de unas vidas fuera de lugar, de personajes que pudiéramos llamar atópicos. Y no porque persigan el tan manoseado “no hay tal lugar” que designa la palabra “utopía”, sino porque son ellos los que no tienen lugar en cualquiera de las plazas realmente existentes de este mundo. Bregados en el arduo heroísmo de la supervivencia; con sus situaciones límite y, a la vez, cotidianas; extraordinarias y, al mismo tiempo, vulgares. Outsiders que, junto a la ganancia que les concede el exilio, son portadores de una pérdida que los aligera y, por eso mismo, les deja un vacío que no puede rellenarse. Seguidores innatos de Mark Twain, que saben del peligro que entraña estar en el lugar de la mayoría, pero que conviven con ella como quien camina sobre el alambre, tanteando el abismo. Humanos, demasiado humanos, en la batalla de esa épica menor asfixiada una y otra vez por las Grandes Causas. Protagonistas que, de una manera tímida —nunca detonante—, se resisten a la marea y logran mascullar, entre dientes, la palabra “No”.

Al final, “Zihuatanejo”. Un oasis y una palabra premonitoria. El destino feliz de una película de Hollywood y el topónimo del espacio donde la amistad y lo imposible expelen un hálito meláncolico y crepuscular. Este cuento es, sin proponérselo en ningún caso el autor, un paréntesis que condensa la tragedia cubana y alcanza —no sobra repetir que sin intenciones del narrador— un relato generacional y nacional.

En Zihuatanejo, dos amigos llegan al momento más alto —e irrepetible— de su amistad y sus posibilidades de convivencia. Sueñan el mismo futuro, pero las circunstancias les obligan a imaginarlo desde dos mundos distintos. Una historia en la que se ponen a prueba la lealtad, la memoria, la permanencia y la fuga. Este cuento levanta, ante el lector, un bucle inesperado que le obliga a revisar otra vez el libro. Con otras claves y con un anclaje que lo dota de una profundidad que ha permanecido escondida.

“¿Qué pensarán de nosotros en Japón?”, se pregunta, desde el mismo título, Enrique del Risco. “Una buena pregunta”, cavila un personaje, “empezando por ese nosotros”. Y, acto seguido: “¿Nosotros los occidentales? ¿Nosotros los latinos? ¿Nosotros, un padre y su hijo que viajan en el metro de Nueva York para ver árboles?”. ¿Qué pensarán de nosotros en Japón?, me repito yo mismo después de leer este libro que tiene título de reggaetón con “pregunta inquietante”. Pues bien, por una vez, creo que sé la respuesta. No tengo la menor duda de que, si los japoneses pensaran mal de toda esa fauna que se enumera aquí, habrían acertado de lleno. Si piensan lo mejor de este libro de Enrique del Risco, también.

Autor: Iván de la Nuez
Fuente: Cubaencuentro

‘La isla del tesoro’, de Robert Louis Stevenson

Escribir narrativa de aventuras no es fácil. Hay que inventar lugares, argumentos, peripecias en abundancia y personajes buenos y malos bien caracterizados, de tal forma que permanezcan en la memoria colectiva. Además, llegar a un público juvenil requiere una adaptación del lenguaje a sus gustos y capacidad, de tal suerte que la obra no sea ni demasiado erudita ni demasiado vulgar.

Por ello, los escritores que acometen este empeño tienen mucho mérito. Y uno de los mejores autores de novela de aventuras de todos los tiempos es, sin duda, Robert Louis Stevenson (Edimburgo, 1850-1894). De familia acomodada, tardó un tiempo en hallar su verdadera vocación –emprendió estudios de ingeniería y llegó a ejercer como abogado-, pero su gusto por la literatura, de una parte, y su tuberculosis crónica que le impedía trabajar con regularidad, por otra, lo empujaron a dedicarse a escribir. Ésta, igualmente, fue la responsable de que cambiase varias veces de país, siempre en busca de climas benignos, para acabar viviendo en el Pacífico sur, en la isla de Samoa.

No toda la obra de Stevenson pertenece al género de aventuras. Junto a relatos de este tipo, como ‘La isla del tesoro’ o ‘La flecha negra’, escribió novelas de terror de igual calidad. Quizá la más destacada sea ‘El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde’, inquietante aproximación a las profundidades de la personalidad humana.

‘La isla del tesoro’ fue publicada en 1883 y constituye un relato clásico de aventuras. Jim Hawkins es un muchacho que trabaja junto a sus padres en una posada del puerto. Un día, aparece un misterioso marinero con un cofre que contiene el mapa de un tesoro.

Al morir éste, Jim se refugia con el cofre en casa del caballero Trelawney, quién decide organizar una expedición para encontrar el tesoro. Ayudado por Jim y por el Doctor Livesey, contrata un navío y una tripulación, al frente de la cual está John Silver ‘el Largo’.

Durante el viaje, el muchacho escucha como Silver y sus compinches planean matarlos y quedarse con el tesoro. Lo cuenta a sus amigos y trazan un plan para evitarlo. Ya en la isla, camino del lugar donde se encuentra el botín, Jim se separa de los marineros y encuentra a un veterano miembro de la tripulación del capitán Flint que ha sido abandonado en la isla. Éste se unirá a ellos para reducir a los piratas y conseguir el tesoro, pero tendrán que pasar por muchas peripecias.

El relato está escrito de acuerdo a los cánones del realismo tradicional, con un estilo elegante y sobrio y, aunque es totalmente original, el mismo Stevenson reconoció su deuda con algunos cuentos del norteamericano Washington Irving. En cualquier caso, nos encontramos ante una obra maestra del género de aventuras.

Autor: Luis Martínez González
Fuente: Libros gratis

Ágora

En el siglo IV, Egipo, bajo el Imperio Romano, vive las revueltas religiosas en las calles de Alejandría, y alcanzan a su legendaria Biblioteca. Tras los muros de esta, Hypatia, atea profesora de filosofía, y notable astrónoma, trata de salvar la sabiduría del mundo antiguo allí contenida, sin percibir que a su lado, su esclavo y alumno se aferra a la nueva religón cada vez más en alza (cristiana), buscando en ella el camino para alcanzar la libertad con la que sueña, y que al mismo tiempo mantiene una lucha interior, por el amor secreto que profesa a la propia Hypatia. Agora, mezclará la aventura, el romance, y el conflicto entre la fe y el laicismo. El film se rodará en Malta, con un presupueso en principio de cincuenta millones de euros, y cuenta en su reparto con la guapa y excelente interprete Rachel Weisz galardonada con el Oscar por El jaridinero fiel, interpretará a Hypatia de Alejandría, la primera mujer filósofa y científica de Occidene, que contribuyó al desarrollo de la Astronomía y las Matemáticas. La actriz estará acompañada en el reparto por Max Minghella (Syriana), Oscar Isaac (Natividad), Ashraf Barhom (La sombra del reino), Michael Lonsdale (Munich), Rupert Evans (Hellboy) y Homayoun Ershadi (Cometas en el cielo). El estreno de esta gran producción está previsto en España el día 9 del próximo mes de octubre, después de ser presentada el pasado mes de mayo en el Festival de Cannes, fuera de concurso.

En un panorama cinematográfico tan desolador como el actual, en el que pocas son las novedades interesantes que nos llegan, muchos esperamos esta película, confiados en que su director no nos decepcione, y que lo que nos ofrezca “Agora”, protagonizada por Rachel Weisz y Max Minghella, sea un film al menos interessante pues atenor de las imágenes y los trailers algo medianamente bueno debe de salir, bueno eso espero.

En espera de su aparición en las pantallas, el trailer definitivo es lo último que tenemos a nuestra disposición, y parece confirmar que la película de Amenábar cumplirá con las expectativas que ha suscitado.

Autor: Carlos
Fuente: Insula Litterae

jueves 13 de agosto de 2009

Buck Rodgers

El 7 de enero de 1929 la palabra "comic" dejó de tener sentido. Hasta entonces, los títulos sindicados en los periódicos norteamericanos tenían un marcado matiz humorístico, y aunque alguno de ellos hubiera ido decantándose progresivamente hacia la aventura (Wash Tubbs & Captain Easy, de Roy Crane), aquel lunes mostró el experimento por partida doble de iniciar para el futuro historias de matiz dramático y serialización larga: Tarzán of the Apes, del impresionante Harold Foster, y Buck Rogers 2429 A.D., de Phillip Nowlan y Dick Calkins. La primera, obviamente, trasvasaba al tebeo las aventuras del héroe selvático de Edgar Rice Burroughs. La segunda, adaptando un oscuro relato de su guionista, presentaba al primer personaje de ciencia-ficción del medio. Ochenta años nos separan de un tebeo que en su época fue visión y fue epopeya y que hoy se nos tiene que antojar por fuerza ingenuidad y, en ocasiones, liviana predicción de acontecimientos que la realidad superaría con creces. El futuro tal como era en el pasado, así debemos ver esta curiosa serie, de dibujo tosco y malos muy malos y héroes de una pieza con trajes espaciales que remiten a los pilotos de la Primera Guerra Mundial y heroinas con cierto tonillo flapper y sex-appeal inexistente. Hoy veríamos a Buck Rogers casi como steampunk, las historias de un futuro alternativo que se paró en los años veinte. La trama de arranque es conocida: como un Rip Van Winkle cualquiera, el joven Anthony "Buck" Rogers, al explorar una mina cerca de Pittsburgh, queda en animación suspendida tras haber inhalado un gas, y despierta quinientos años más tarde, en un mundo (¡invadido por los mongoles!) que él no reconoce y que hoy, insisto, nos parece deformación y exploración de las filias y fobias de su presente. Durante mucho tiempo, la tira fue cambiando la fecha de su título para hacerla coincidir con el año real de publicación, sólo que adelantado cinco siglos, hasta ser por fin conocida simplemente como Buck Rogers in the XXV Century. Ciclópeas máquinas cuajadas de remaches que vuelan con improbable ingravidez, peligros asiáticos y mutantes atigrados, femmes fatales y precursoras del women´s lib que durante algún tiempo funcionan como Beatriz para el Infierno que Buck descubre, ciudades flotantes y rayos de la muerte: la magia del género en su apogeo, todos los horrores de la Primera Guerra Mundial remozados y alertando, sin saberlo pero presagiándolos, de los horrores que vendrían en la Segunda. Hoy no puede leerse este tebeo sin sonreír ante los videoteléfonos, los uniformes, los viajes a Venus o a las lunas de Saturno, las mochilas voladoras o los cuadros de mandos de las naves. Julio Verne revisitado a partir de la tecnología de los años veinte/treinta, un delirio casi pop entre Tesla y Edison, en los tiempos en que Lindberg aún no había cruzado el Atlántico en solitario y el futuro lejano prometía cualquier cosa. Buck Rogers se convirtió ya entonces en un icono intertextual, popular por las adaptaciones a los seriales cinematográficos de serie zeta, comercializado en muñecos, libros, huchas o mochilas. George Lucas & crew no inventaron nada nuevo, aunque nos apetezca creerlo. La fascinación de la serie está en su misma tosquedad, en que a pesar de todo no parece tomarse a sí misma muy en serio. Desbancada pronto del número uno del hit parade por el personaje que la misma popularidad de este primer héroe del espacio obligó a crear (Flash Gordon, cuya evolución gráfica, ya lo hemos dicho, es cosa de magia) la tira continuó siendo publicada hasta casi finales de los años setenta. Por desgracia, ninguno de los dibujantes que relevaron al limitadísimo Dick Calkins (ex-oficial del ejército que firma siempre Lt. -teniente- Calkins) pudo o supo apartarse demasiado de sus directrices gráficas, y cuando se hizo en los años sesenta ya fue demasiado tarde. El icono, sin embargo, permanece. Una serie de televisión en las postrimerías de los años setenta, al socaire de Star Wars, provocó un resurgir de la tira por parte de James Lawrence al guión y el excelente (y Raymondiano) Gray Morrow a los dibujos. La puesta al día, de todas formas, no prosperó, y en nuestro país permanece inédita. Una nueva versión asoma en el mundo del comic-book estos días. El futuro no será tampoco como nosotros imaginamos, y habría que ver, en cualquier caso, cómo comentarán extrapolaciones más recientes nuestros nietos cuando echen un vistazo a nuestra época. Pese a su torpeza, pese a su ingenuidad, pese a lo desfasado de sus dibujos y sus argumentos, Buck Rogers tiene el honor de haber sido el primero, lo que equivale a decir que durante algún tiempo fue el único. A esta serie le debemos todo lo que ha venido después no ya sólo en el mundo del comic, sino en gran parte del de la ciencia-ficción escrita: uno de sus mayores fans es Ray Bradbury, quien declaró, apesadumbrado tras haberse deshecho de toda su colección de tiras, que Buck Rogers era el gran amor de su vida. Sólo por haber atraído al género a semejante autor, la elucubración de Phil Nowlan y el Teniente Calkins merece nuestra admiración y nuestro respeto.

Autor: Rafael Marín
Fuente: Blogs de Cádiz

Stuart Beattie: La pluma de Hollywood

En poco más de diez años, el australiano Stuart Beattie se ha convertido en uno de los guionistas más solicitados, exitosos, millonarios y, en ocasiones, aclamados de la industria del cine.
La variedad de géneros que ha tratado y la diversidad de directores con los que ha colaborado lo confirman como el escritor de moda en Hollywood; una pluma que cineastas y productores emplean para crear las aventuras más sofisticadas, los romances más épicos y los misterios más tétricos.

Resultado de su labor son los libretos para Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl -la primera entrega de la serie que protagonizó Johnny Depp como el capitán Jack Sparrow y de la que ya se prepara una cuarta parte-, Collateral -la magistral cinta con Tom Cruise en el papel de un asesino que lleva a cabo varias ejecuciones en las calles de Los Ángeles durante una sola noche-, 30 Days of Night -largometraje de terror en la que una raza de vampiros se apoderan de una pequeña localidad de Alaska-, Australia -historia de amor que unió en la pantalla a Nicole Kidman y Hugh Jackman- y ahora G.I. Joe: The Rise of Cobra.

Este llega a los cines mañana, amparado por una campaña de promoción que vende la imagen real de lo que hasta ahora era una línea de juguetes y una serie de televisión animada.
Pero Beattie, que habló con La Vibra vía telefónica desde su hogar en Australia, ya ha pasado página y en estos momentos se encuentra trabajando en los guiones de futuras producciones como Tarzan -una nueva versión de las aventuras del legendario personaje que dirigirá Stephen Sommers, el mismo realizador de G.I. Joe: The Rise of Cobra, quien sustituyó al inicialmente previsto Guillermo del Toro- y Halo -adaptación del video juego del mismo título-; aunque el proyecto que realmente considera el más importante de su carrera es Tomorrow, When the War Began, que supondrá su debut como director.

Aunque las previsiones indican que G.I. Joe: Rise of Cobra va a lograr el primer lugar en la taquilla del fin de semana -lo que podría dar pie a una serie de filmes-, para Stuart Beattie la hora de la verdad da inicio cuando se sienta frente a una página en blanco en la computadora.
"Lo primero es no pensar que se puede tratar de una franquicia", reconoce. "Eso hay que ignorarlo y concentrarse en la película. Si es una franquicia o no es algo de lo que hay que preocuparse más tarde".

Lo importante es "tener en cuenta que se trata de un material muy estimado por mucha gente alrededor del mundo" y al mismo tiempo reconocer que hay un amplio sector de la audiencia que lo desconoce.

"A eso se le llama ‘el efecto balanceo’: satisfacer a los fans y a los que no lo son de igual forma", detalla. "Por eso creé un par de personajes que no formaron parte del mundo de G.I. Joe y que son guiados hacia ese mundo poblado de todos los G.I. Joes que ya conocemos. De este modo los nuevos personajes conocen [a los clásicos] junto con los espectadores".

Pero ante una cinta como G.I. Joe: Rise of Cobra, donde se gastan decenas de millones de dólares, ¿a quién es más fácil de satisfacer, al estudio o a los fans?

"¡A ninguno! Los dos son difíciles de satisfacer", responde entre risas. "Mientras se hace la película uno siente la presión del estudio. Y una vez está acabada los fans toman el relevo. Los dos son igual de temperamentales, los dos dicen las cosas bien claras y los dos son difíciles de satisfacer. Al final, la única solución es hacer la película que quieres ir a ver tú. Yo soy un fan de la mitología de G.I. Joe y de la colección de cómics. Así que lo que he hecho es escribir una película de G.I. Joe que me parece es excitante y que espero la gente piense lo mismo".
Para lograr ese objetivo, Beattie ha tratado de mantener su voz creativa en el proyecto, algo que, según él, "se consigue si uno mantiene una ‘verdad emocional’. Hay que escribir historias y personajes que respetan esa ‘verdad emocional’. Es una respuesta un tanto vaga... pero en el caso de personajes icónicos como G.I. Joe uno se debe preguntar cuál será su historia, su viaje... es entonces cuando surgen las emociones, y la verdad de esas emociones. Hay que ser fiel a ese [dogma]".

El guionista continúa explicando cómo se pone en la piel de los personajes. "Pienso en qué me pasaría a mí si yo estuviera en esa posición", prosigue. "Yo nunca he sido un operativo secreto... pero sí me han roto el corazón... y eso es algo por lo que los personajes pueden pasar. Hay que lograr algo original y único para cada uno de ellos. Hay que inspirarse en las propias experiencias para trasladarlas a los personajes".

"Y no importa lo fantástico o espectacular que sea el filme. Siempre hay que encontrar la ‘verdad emocional’ de los personajes para que la audiencia se identifique con ellos. Yo diría que ese es mi trabajo: encontrar una parte de mí mismo que puedo invertir en los protagonistas. Y eso aporta una originalidad que surge ajena a la película".

Por lo que respecta a las escenas de acción hay que "conocer el género y saber lo que ya se ha hecho con anterioridad", comenta. "Algo que siempre deseo cuando voy al cine es ver escenas [de acción] originales. Es una batalla el encontrar algo que nunca se ha visto".
En casos como G.I. Joe o Pirates of the Caribbean, sus libretos son leídos por productores, directores, actores, ejecutivos de estudio... Su control sobre la obra final es limitado. Pero eso es algo que no le preocupa.

"Aceptar opiniones y cambios es algo de lo que uno no debe huir. Más bien al contrario. Hay que recibirlo bien", afirma. "Es bueno ser desafiado y considerar otras ideas, porque te obliga a defender las tuyas. El secreto es no considerar lo que tienes entre manos como intocable, pensar que es lo mejor escrito en la historia. Porque no lo es. Siempre hay alguien más listo cerca de ti. Hacer una película es un ejercicio de colaboración: lo que quieres es la mejor película y si lo que haces es acallar a aquellos que aportan ideas nunca terminarás haciendo la mejor película".
El dicho dice que en la variedad está el gusto. Y si algo destaca en la filmografía de Stuart Beattie es, precisamente, la variedad de largometrajes que ha escrito, entre los que también figuran el western 3:10 to Yuma, con Russell Crowe, y el filme de suspenso Derailed, con Jennifer Aniston.
"No creo en escribir sólo comedias o drama. Creo en escribir historias", indica. "Siempre busco algo nuevo. Después de Collateral podría haber continuado escribiendo películas de suspenso, pero quise hacer otras cosas. Uno debe obligarse a diversificar su trabajo, porque de lo contrario serás encasillado, algo contra lo que siempre me he rebelado".

En relación con sus futuros proyectos, dos son los que le están ocupando más tiempo: su debut como director, Tomorrow, When the War Began, basado en la novela de John Marsden que generó una serie de siete libros, y Tarzan.

"La historia de Tarzán ha sido contada tantas veces y tan bien...", relata con respecto a su versión del personaje creado por Edgar Rice Burroughs. "No estoy interesado en escribir remakes. La idea es hacer una espectacular, romántica, épica y sexy película de acción y aventura, con una África mítica, donde los árboles son el doble de grandes de lo real, donde todo es inmenso... Ahora se está analizando el presupuesto y el estudio decidirá si la puede financiar".
Y en cuanto a Tomorrow, When the War Began, que sigue a un grupo de adolescentes que crean una guerrilla para defenderse de una invasión foránea en Australia, Beattie explica que "lo más increíble" de la experiencia que acaba de empezar "es la gente con la que estoy trabajando. Son artistas extraordinarios, talentosos, experimentados".

Y en contraste, "lo más horrendo... [risas]... es que la película está basada en una serie de libros amados por varias generaciones en Australia. Odiaría arruinarlos en el cine...".

Autor: Josep Parera
Fuente: La Vibra

Festival Steinbeck se vuelve medieval

El Festival Steinbeck 2009 explora la pasión del autor por la leyenda del Rey Arturo

Los dragones y los caballeros son muy diferentes a los personajes que comúnmente se encuentran en los libros de John Steinbeck, pero el festival anual dedicado al famoso escritor ha recibido un tratamiento medieval este año

“Leyendas, mito y magia”, el 29º Festival Steinbeck que se llevará a cabo en el Centro Nacional Steinbeck de Salinas, se enfoca en la larga pasión del escritor por la leyenda del Rey Arturo.

Los organizadores ofrecerán una ceremonia de corte de listón el miércoles frente a un castillo construido dentro de la rotonda del Centro. Y lo del “corte” es literal.

A la entrada al castillo gris decorado con muebles de terciopelo y recortes de la Reina Guinevere y del Rey Arturo, el presidente del centro Steven Hoffman y la directora del programa Colleen Bailey cortarán el listón con una espada.

Los organizadores dicen que esperan que el tema de este año capture el interés de la gente que no está familiarizada con el residente más famoso de Salinas.“Queríamos un tema que fuera accesible a una población más amplia”, dijo Hoffman. “También queríamos divertirnos con él y darle una sensación de novedad”.

Dijo que la diversión podría aumentar con una promoción cruzada a la Exhibición Aérea Internacional de California, que cae el mismo fin de semana este año. Los asistentes a la Exhibición Aérea del sábado pueden venir después al Festival Steinbeck con un precio de descuento para el Feast at the Fox.

Misión autorizada a pesar del presupuesto

El festival se presenta después de una dura primera mitad del año para el Centro. Los recortes al presupuesto redujeron tanto el horario de visitas como el número de empleados del Centro.

Pero Hoffman dijo que el Centro mantuvo un festival de gran calidad para cumplir su misión de contar la historia del legado de Steinbeck, y espera que el tema aumente la asistencia en comparación con el año pasado.“Este es nuestro programa público principal”, dijo. “Algunos (asistentes) serán seguidores de Steinbeck, pero esto podría ayudar a que otros aprendan más acerca de él”.

Steinbeck es mejor conocido por obras como “The Grapes of Wrath”, que se enfocó en las divisiones de clases y la injusticia en la América contemporánea. Pero Hoffman dijo que no es una exageración celebrarlo a través de temas de fantasía. Agregó que el escritor apreciaba las historias medievales y usó muchos de los temas de Arturo en sus propios libros, como “Tortilla Flat”, que sigue las aventuras de una banda mezclada de hombres en el Monterey del siglo XX.

El Festival también coincide con la reciente publicación en pasta blanda de The Acts of King Arthur and His Noble Knights de Steinbeck. Su prólogo fue escrito por un escritor moderno que también es una de las más grandes figuras del festival de cuatro días.

Asistirá escritor moderno

Christopher Paolini, autor de una serie de fantasía, asistirá a varias reuniones del festival que incluyen un panel de discusión y un banquete en el Fox. Paolini se convirtió en una sensación internacional y en escritor más vendido del New York Times con la publicación de su obra “Eragon” cuando aún era un adolescente.

En el banquete, los invitados asistirán al banquete del Rey en el Teatro Fox mientras escuchan a un hombre vestido como Rey Arturo que cantará canciones de Camelot. Se aceptan disfraces.

Después de la cena, Paolini dirigirá una presentación titulada “Cómo hacer magia literaria” para discutir sus libros y cómo él, al igual que Steinbeck, se inspiró en la leyenda del Rey Arturo.Otros eventos del festival incluyen el Mercado Medieval, donde habrá bailarinas que danzarán mientras los oferentes venden artesanías finas, un día de campo en Castle Rock en Corral de Tierra, que se considera el Camelot imaginario de Steinbeck, y un taller de combate, donde los estudiantes crearán y realizarán una secuencia de combate usando sables.“Intentamos divertirnos con nuestro tema”, dijo Hoffman. “(Steinbeck) no siempre fue serio, así que estamos haciendo lo mismo”.

Autor: Kimber Solana
Fuente: The Californian

La esfinge de los hielos, de Jules Verne

Decíamos en la anterior entrada que la Narración de Arthur Gordon Pym distaba mucho de ser una novela cerrada.

Pues bien, Jules Verne cedió ante la fascinación de la historia de Poe y decidió dar respuestas a las incógnitas que planteaba el Arthur Gordon Pym. Es un fenómeno no inusitado en la literatura, pero sí que es infrecuente que escritores de trayectoria reconocida bajen a la literatura de otros grandes nombres para proseguirla.Pero, ¿cuál es el resultado final de esta colaboración? Pues, en este caso, constituye a la vez un fracaso y un triunfo.En tanto en cuanto Poe abandonaba el relato verista de aventuras en su parte final de la Narración de Arthur Gordon Pym, Verne fracasa en realizar una continuación, si no en el mismo estilo (algo casi imposible), sí en la misma atmósfera. Verne se queda con los enigmas, pero para resolverlos. Verne conserva la atmósfera, pero para convertirla en el preludio de un acertijo, no para sostenerla o incrementarla. Como continuación, el texto de Verne es un fracaso rotundo y total. Sólo quedan las circunstancias, pero nada del sentimiento o el tono final de la historia de Poe. En este aspecto, Verne no sólo decepciona, sino que molesta.Sin embargo, para el que no haya leído a Poe (y no es necesario, puesto que Verne explicita todos los detalles que le interesa tomar en su texto), para el que guste de las novelas vernianas, ésta es una más de ellas, con lo que todas las características de la ficción de Verne se hallan presentes (incluido un guiño a los lectores en forma de mención del capitán Nemo). Racionalista al fin, aunque racionalista visionario, lo que le interesa al autor es la explicación científica, la aventura por la aventura en sí, llegar donde no se ha llegado antes geográficamente, los descubrimientos y la maravilla, sí, pero la maravilla racional. No el Unheimlich, lo siniestro, lo numinoso, ni lo sobrenatural. Aparcada la narración de Poe, lo que queda es una novela tan buena (o tan mala, a gusto del lector) como Cinco Semanas en Globo. En este aspecto, el texto de Verne es digno, y la colaboración póstuma con Poe una mera anécdota.Pero una anécdota significativa, que muestra la fascinación que Edgar Allan Poe ha provocado en los más dispares escritores y lectores.

Autor: Lluís Salvador
Fuente: Lecturas errantes

Vida de Pi. Yann Martel - Babel

Yann Martel nos relata la singular aventura de Pi, un adolescente indio que sobrevivió a un naufragio en un bote salvavidas junto con una cebra, una hiena, un tigre de Bengala y un gorila. En el inmenso Océano Pacífico la supervivencia no es fácil, y menos en semejante compañía.

Este libro tiene su origen en una historia que un anciano le contó al Narrador en un Café de Pondicherry (India).

-Tengo una historia que le hará creer en Dios- le dijo el anciano. Y este dejó la novela en la que estaba trabajando, ambientada en Portugal en 1939, para escribir Vida de Pi. No sé cómo hubiera sido la hipotética novela de Portugal, pero esta quedó tan lograda que no podemos sino agradecer aquel encuentro en el Indian Coffee House. El anciano no era otro que Mamaji, amigo íntimo de los Patel y la historia la de Piscine (Pi), el hijo menor de esta familia de clase media que vivían en Pondicherry, donde el padre era dueño y encargado del Zoológico. En 1977, cuando Pi tenía 16 años, se vieron obligados por motivos políticos a emigrar a Canadá. Se llevaron algunos animales, a los que habían vendido previamente a distintos zoológicos de Norteamérica, pero a mitad de la travesía el barco se hundió y sólo Pi quedó a flote en una barca de salvamento junto con una cebra, una hiena, un gorila (Zumo de naranja) y un tigre de Bengala (Richard Parker).
El planteamiento del libro provoca incredulidad a la vez que sorpresa, nos preguntamos cómo hará el autor para desarrollar semejante trama ¿un niño conviviendo en una barca con una hiena y un tigre? Pero sólo hay que ponerse a leer para disfrutar de un relato que fluye con naturalidad, sin extrañeza y así darnos cuenta de que cualquier argumento puede ser factible en manos de un gran y bien informado narrador. Para empezar acierta con la subdivisión: el libro consta de tres partes, cada una esencial para la existencia de las otras dos. En la primera de ellas conocemos a Pi y se nos prepara para la increíble aventura que viene después. Y es que es necesario saber algunas cosas de este adolescente tan especial, por ejemplo que su nombre procede de una piscina de París -Piscine Molitor- y se lo pusieron por capricho de su padre y Mamaji. Sabemos además que vive en un zoológico, lo que le permite conocer a los animales, convivir con ellos y quererlos. También vemos que es un chico sensible, inteligente e ingenioso, que tiene la peculiaridad de profesar tres religiones a la vez, que es valiente, honesto, con un sentido del humor que no pierde ni en los peores momentos y unas tendencias ecologistas que se deslizan entre las páginas del libro.

La segunda parte es el grueso de la novela, la gran y escalofriante aventura, la supervivencia del chico a lo largo de 227 días en medio de la inmensidad del Océano Pacífico. Con una prosa sencilla e imaginativa y un ritmo ágil que no permite que decaiga el interés llegamos, no sé si con más alivio que pena, a la última parte, mucho más breve que las dos anteriores pero decisiva porque Martel nos ofrece un final que nos hace reflexionar sobre todo lo leído.

Pi es un personaje carismático donde los haya, pero Richard Parker no le va a la zaga, el hermoso y peligrosísimo tigre tiene peso específico en la historia por la influencia que ejerce en el adolescente: Richard Parker es el reto que le lleva a superarse a sí mismo, su fortaleza frente a la soledad, su salvación contra la desesperanza. Su único amigo. Richard Parker, una vez leído el libro, se aloja con su rugido y su paso felino en algún lugar de nuestra conciencia como símbolo de toda la nobleza y la fortaleza que quisiéramos hallar en nosotros mismos.

Es bastante positivo que la narración, al menos gran parte de ella, sea en primera persona, y que sea el propio Pi quien la cuente, resulta más cercano y creíble leer de este modo todo lo que pudo pensar y sentir durante esos meses enfrentado a la soledad del mar, al hambre, a las inclemencias del tiempo, al miedo, a la desesperación y al dolor por la pérdida de su familia. En varias ocasiones, todas muy breves y en la primera parte del libro, habla el personaje-narrador, contando el primer encuentro con el anciano y luego bosquejando a un Pi adulto en las entrevistas que le hizo en su casa de Canadá. El padre de familia, el hombre que estudió Zoología y Religión y sobrevivió física y mentalmente a una aventura tan excepcional como increíble. Y es que Martel nos demuestra hábilmente que la vida no es tanto lo que pasa sino cómo la interpretamos y, aún mejor, cómo la contamos, lo cual convierte a la fe en el tema esencial del libro. La religión es una cuestión de fe, parece decirnos, pero la vida también. Y es la confianza del lector en la narración lo que el autor pone a prueba en un juego en el que, paulatinamente, va conduciendo nuestra credibilidad por terrenos que ya en el final tienen un componente fantástico. Sin embargo no se desmarca de una larga tradición realista de literatura de naufragios, de hombres enfrentados al inmenso mar y se deja sentir la presencia y la soledad del viejo marinero de Coleridge, la desesperación de Velasco, de Relato de un náufrago, el miedo de Max, el protagonista de Max y los gatos del brasileño Moacyr Saliar (obra que inspiró este libro) y hasta la isla de Robinson Crusoe parece encontrar su paralelo en esta aventura. Pero, sobretodo, nos remite a la Narración de Arthur Gordon Pym, de Edgar Allan Poe, no es casualidad que uno de los compañeros de naufragio del Señor Pym se llamase... Richard Parker.
Una novela de aventuras que sorprende a cada momento, una alegoría sobre la lucha contra la adversidad y la capacidad del hombre para sobrevivir en situaciones extremas, un interrogante sobre nuestra capacidad para creer, un libro entretenido y completo que nos deja con esa sensación de complacencia que nos invade cuando descubrimos una joya de la literatura.
“Hubo muchos mares. El mar rugió como un tigre. El mar me susurró al oído como un amigo que te cuenta sus secretos. El mar tintineó como el cambio suelto en un bolsillo. El mar bramó como una avalancha. El mar silbó como el papel de lija contra una madera. El mar sonó a una persona cuando vomita. El mar guardó silencio absoluto.”

Fuente: Ábrete Libro

La Colección Molino: Karl May

Una de las colecciones de mi pequeña biblioteca que más títulos aportó a mis primeras lecturas infantiles y juveniles, fue la Colección Molino, tanto la editada en Barcelona como la editada en Buenos Aires, y en particular los dos autores que más novelas publicaron en ambas, Julio Verne y Karl May. Con ocasión de unas fiebres pertinaces, que me obligaron a permanecer casi mes y medio en cama, a mis nueve años, me eché al coleto un buen montón de novelas de ambos, pero los relatos de Karl May, que eran las primeras novelas del Oeste americano que leía, me engancharon por completo. Old Satterhand y Winnetou se convirtieron de inmediato en mis héroes favoritos y viajé junto a ellos por las praderas americanas y después de la muerte del jefe supremo de los apaches, recorrí la Pampa y el Chaco y más tarde conocí el Asia Menor y el Oriente medio, cabalgando con Kara Ben Nemsi Effendi y su inseparable Hasdchi Halef Omar, jefe de los haddedihnes.Con el tiempo conseguí completar éstas colecciones que, ahora, constituyen una de las joyas de mis librerías.

La Colección Molino española, que llegó hasta el número 51, publicó 23 novelas del escritor alemán agrupadas en seis bloques.

(...)

Autor: DonJorge
Fuente: Mi biblioteca

El lobo de mar, de Jack London (y una película de aventuras)

Escrita en 1904 cuando London ya llevaba varias novelas a sus espaldas, está ambientada una vez más en la vida marinera, esta vez a bordo de la goleta Fantasma en una travesía hacia las costas de Japón para el negocio de la caza de focas. Humphrey Van Weyden es un escritor y un caballero, bien acomodado que disfruta de una renta suficiente para no tener que preocuparse por su futuro. En las costas de San Francisco su barco naufraga tras un accidente y se ve a la deriva. Es recogido por el barco Fantasma, al mando del capitán Lobo Larsen, un ser malvado que obliga al pobre hombre a unírseles en el viaje como grumete. Pronto, el hasta entonces refinado Humphrey pasará a ser tan solo Hump y experimentará la dura vida en el mar al mando de un tiránico capitán y junto con violentos y desalmados compañeros. Las palizas, los castigos e incluso la muerte harán aparición en el viaje y amenazarán con acabar con la propia vida del protagonista, cuyo destino se verá definitivamente cerrado cuando un nuevo naufragio traiga a bordo a otro pasajero inesperado: una joven señorita, escritora como él, a la que conoce por sus obras. La continuación, a un click.La narración está contada en primera persona y toda la acción se desarrolla a través de los ojos de Hump, que al tiempo que experimenta un terrible terror hacia el capitán, no puede evitar sentir también una enorme fascinación. Porque dejando de lado las aventuras que tendrán que sortear los marineros, en su trabajo y para poder sobrevivir, London traza un retrato maravilloso de estos dos personajes y la fascinación que ejercen el uno en el otro. Un retrato psicológico en el que destaca el del capitán Lobo Larsen, un hombre no sólo violento, sino amoral, prepotente y tirano; pero al mismo tiempo un hombre hecho a sí mismo, cautivado por la filosofía, las artes y las letras encontradas en la infinidad de libros que guarda en su camarote. El mayor materialista que se puede encontrar en la literatura, con unos cambios de humor imprevisibles y muy peligrosos, capaz de disfrutar de una conversación civilizada, un debate sobre la vida y la muerte y acto seguido asesinarte de una paliza sin el menor pestañeo. Sin duda uno de los personajes más cautivadores que se pueden encontrar, que ejerce una fascinación en el lector de la misma intensidad que en el protagonista, que sufrirá una metamorfosis intensa tanto a nivel físico como emocional y psicológico, siendo un alma totalmente nueva cuando acaba el relato. Una novela de aventuras muy recomendable, un clásico me atrevería a decir, donde las acciones marítimas son tan importantes como el comportamiento de aquellos que las ejecutan y donde la descripción de los personajes y de sus pensamientos cobra especial importancia.

La adaptación a la gran pantalla, todo un clásico del cine de aventuras

Michael Curtiz, un especialista en este tipo de películas, rodó en 1941 esta versión que altera algunos puntos de la novela dando más protagonismo a un marinero interpretado por John Gardfield y cambiando algunos datos importantes para el devenir de la historia. Porque en esencia la película descansa sobre los hombros de Edward G. Robinson, dando vida al capitán Larsen, en una de sus mejores y más recordadas interpretaciones. El blanco y negro da pie a una dirección donde observamos la goleta Fantasma inmersa siempre en una espesa niebla y las escenas de naufragios y demás están muy bien resueltas. Los personajes transmiten muy bien la desesperación de vivir a la sombra de un Robinson de verdad atemorizador y la cinta contiene muchos puntos sorprendentes, también conforme van siguiendo el plot de la novela pero introduciendo cambios que sorprenderán a los que ya la conozcan. Sin duda un clásico del cine de aventuras ambientado en la mar, deudor de una gran historia y que fue objeto de un remake en forma de telefilme con las interpretaciones de Charles Bronson y de Christopher Reeve. Esta última versión ya era a color, de principios de los noventa, pero hace muchos años que la vi, apenas la recuerdo y me ha sido imposible localizarla para volver a verla. De todas formas, seguro que contendría la famosa frase que aparece en la película de Curtiz y que, cosa curiosa, no aparece en el libro, aquella en que los marineros se dan cuenta de algo que les salvará la vida: ¡está ciego! ¡Está ciego!

Fuente: Soy Leyenda

Adiós, mundo cruel...

Cuando las malas noticias arrecian, Hollywood se apunta al cine apocalíptico

¿A quién le importa la crisis si el mundo se acaba en dos años? ¿Qué más da ser mileurista con contrato basura cuando cualquier pandemia puede convertirte en un zombi? Ésta es la receta escapista de Hollywood. Cuando las malas noticias arrecian, la industria se apunta al cine catastrófico. Ya sucedió en los setenta. En pleno apogeo de la era Nixon y la crisis del petróleo, la taquilla premiaba, de Terremoto a El coloso en llamas, las películas agoreras. La oleada de muerte y destrucción que promete inundar los cines en los próximos meses es impresionante.

2012 (estreno el 20 de noviembre) se aprovecha del término del calendario maya para mostrar al espectador lo que puede ser el fin del mundo. ¿Por qué no? Señales del futuro se cepilló esta primavera la Tierra y resultó rentable. Hoy, no hay edificio, por histórico que sea, que sobreviva a la destrucción en Transformers 2 (las pirámides), Terminator salvation (el centro de Los Ángeles) y ahora G. I. Joe (la Torre Eiffel). La refriega terminal se cuenta hasta en animación: en Lluvia de albóndigas (estreno el 4 de diciembre), la Torre Eiffel acaba aplastada a golpe de tostadas y en 9 (estreno el 23 de octubre) la especie humana es borrada de la faz de la Tierra. A los cinéfilos hipocondriacos no les irá mejor, con muertos vivientes. Virulentos como los de Infectados (estreno el 11 de septiembre), divertidos como los de Zombieland (estreno el 27 de noviembre), serios en The book of Eli o terriblemente dramáticos al estilo de La carretera. "La película es tan dura que les está costando estrenarla", afirmaba recientemente la escritora Isabel Allende, seguidora del libro de Cormac McCarthy, una historia posapocalíptica centrada en un padre y un hijo en lucha por su supervivencia.

"Yo soy un optimista que no está preparado para un desastre", confiesa Roland Emmerich, director de 2012. Película que toca el cineasta alemán, mundo que destruye. "Sólo dos de mis filmes son de desastres, 2012 y El día de mañana. Independence day y Godzilla van de marcianos y monstruos que destruyen cosas", precisa.

¿Qué es lo que ha hecho la Tierra para que sólo quieran destruirla? En el cine, las motivaciones están claras. Es ese género en el que la gente normal se transforma en héroes. Revive la épica, y, para qué negarlo, a Hollywood le gusta que resucite el cine que tanto dinero hizo hace 30 años: el de las películas de desastres. "Piensa que el filme más taquillero de la historia, Titanic, también es una película de desastres", subraya Emmerich.

Ahora, la diferencia es el tono. Aquellas Terremoto o La aventura del Poseidón de los setenta atraían al espectador con reclamos del estilo ¿Quién sobrevivirá? Sin embargo, el sombrío futuro de los próximos estrenos deja poco lugar a la esperanza. "El planeta hace aguas y eso está presente en la conciencia de todos. Además, están el calentamiento global, la desaparición de las masas polares, la superpoblación unida a la falta de recursos... El cine es capaz de hacer de estas grandes catástrofes la mejor metáfora de nuestro conflicto interno", explica el actor Chiwetel Ejiofor, que con 2012 ya tiene su segundo filme apocalíptico tras participar en Hijos de los hombres, de Alfonso Cuarón.

Otro intérprete, Woody Harrelson, parte tanto de Zombieland como de 2012, da la razón a su compañero, activista concienciado con el terrible estado de nuestro planeta. "Nos viene bien la sacudida", afirma sobre este tipo de películas que se alimentan de la ansiedad general. ¿Explotando el temor ajeno? ¿Alimentando paranoias? "El miedo ya existe; como mucho mostramos opciones", se defiende John Cusack, también parte de 2012. ¿Como cuáles? "Disfruta de las cosas sencillas. Cuando el mundo se ha ido a la mierda y todos están muertos es lo único que te queda", recomienda Harrelson. "Aunque para sobrevivir", añade Ejiofor, "ayuda mucho estar bien situado".

Con los efectos digitales, Hollywood puede por fin lucir musculatura y cargarse a gusto la Tierra. Aunque ese placer lleva disfrutándolo desde que arrancó el celuloide. Partiendo de los clásicos del género, construimos la película perfecta sobre el fin del mundo.

- Escenario. Extremo, como las aguas eternas de Waterworld o el inmenso desierto -sin agua, gasolina, ni tinto de verano- de la saga Mad Max (arriba, a la derecha). La sequedad gana en la pantalla porque es barata y ya existe.

- Protagonista. No hay duda, Charlton Heston (arriba). Era un viajero espacial que huía de unos monos belicosos para acabar descubriendo que no se había movido de casa en la serie El planeta de los simios. Fue el único no infectado en El último hombre vivo -en la reciente versión de la novela de Richard Matheson, Will Smith no dio la talla-. Descubrió el compuesto cárnico de las pastillas Soylent Green en la Tierra sin vegetación de Cuando el destino nos alcance... En los setenta, Heston podía con todo.

- Un líder mundial. No es una referencia a Al Gore con su documental Una verdad incómoda, sino a presidentes de EE UU honrados -mira que es difícil- como el que encarna Morgan Freeman (a la izquierda) en Deep Impact.

- Esperanza de futuro. Vendrá de la mano de un niño (como en la serie Terminator) o de una embarazada (como en Hijos de los hombres). Siempre hay un resquicio. Hollywood necesita un final feliz.

Autora: Rocío Ayuso
Fuente: El País

Harry Potter y su entorno

"Ha sido un sueño -se dijo con firmeza-.Soñé que un gigante llamado Hagrid vino a decirme que voy a ir a un colegio de magos.Cuando habrá los ojos estaré en casa, en mi alacena."J.K. Rowling. Harry Potter y la piedra filosofal.

El fenómeno literario mundial, al margen de los efectos de la globalización y la tecnología en la unión de los siglos XX y XXI, creado en torno a un personaje, es la colección de siete tomos sobre Harry Potter, escrita por J. K. Rowling (1965). Ella es heredera de los estilos literarios de las obras de Walter Scott, Jonathan Swift, Rudyard Kipling, Daniel de Foe y A. Conan Doley, sin dejar de lado a las hermanas Brontë, por citar algunos autores ingleses. Al igual que ellos, creó un personaje emblemático, identificado con su momento y sociedad. La escritora, que no es ninguna abuelita cuenta-cuentos; sino una multimillonaria, madura y atractiva británica, en el primer tomo de la colección o serie, (nada de saga) de "Harry Potter y la piedra filosofal", logra convencer al lector de la magia de la literatura, por medio de un novela bien escrita y personajes de gran verosimilitud.

Las excelentes descripciones de personajes y ambientes facilitan el trabajo de los guionistas y la selección de actores, porque no es mucho lo que hay que cambiar durante la filmación de las películas. Los diálogos son perfectos, con ritmos completos y complejos.

Pero por encima de las grandes virtudes literarias de las novelas de la señora Rowling, (no son cuentos ni fábulas, sin menosprecio a esos géneros literarios), su mayor logro es que en medio de la insulsa, fría y mecánica tecnología de la modernidad, crea lectores, enseña a millones de niños y adolescentes a abrir, sin temor y con mucho amor un libro. Desarrollar la curiosidad y la imaginación dentro de sus textos, es un enorme éxito en estos tiempos, en donde la lectura es lo más alejado de los niños y adolescentes, acostumbrados a las computadoras y a los videojuegos, a los que la lectura les parece pasiva y aburrida.

El complemento a las siete novelas, son el mismo número de filmes sobre Harry Potter, sus amigos, villanos y aventuras de los hechiceros. Por cierto, en estos días se estrena la más reciente de las secuelas cinematográficas, "Harry Potter y el príncipe mestizo". Resta la filmación de "Harry Potter y las reliquias de la muerte." Con ella cierras la serie Joanne "Jo" Rowling, nombre de la autora.Sin duda alguna, las novelas sobre Harry Potter son resultado del eficiente trabajo profesional de la escritora; el enlace entre cada una de ellas es tenue y eficiente, de tal forma que se pueden leer de forma independiente, sin que se note el común gancho y trampa al lector.En "Harry Potter y la piedra filosofal", cual una obra de Conan Doley, existe un misterio permanente en torno al personaje central, como las aficiones a las drogas de Sherlock Olmes. La muerte de los padres de Harry Potter y la cicatriz en su frente son los ejemplos más sobresalientes de este sentir.

Alrededor de los personajes creados por J. K. Rowling surge una red de comercialización, como sucedió con la serie de "Star Wars", "El señor de los anillos" y otras, que van desde simples estampas de papel a sofisticados juguetes y videos juegos. También hay un sistema de turismo en el filme, pues Londres, la Universidad de Oxford, el poblado y abadía de Gloucester -construida hace mil 300 años- y la antigua ciudad de Bath, son los escenarios principales del filme.Además, la colección de las siete novelas de Joan Rowling ha logrado ser comercializada en forma burda, por medio de afiches y figuras de los personajes. Pero por en cima de todo, los niños, adolescentes y adultos tienen la oportunidad de acudir a la lectura como una forma de viajar por la imaginación a mundos literarios. Después pueden seguir, una vez situados en la ruta por las aventuras, las escritas por Salgarí, Verne, Dumas, Poe y el sin fin de escritores que vienen desde Homero y la "Ilíada" y la "Odisea", creadores de la literatura de emociones.Sin duda, Harry Potter y sus secuelas unifican la literatura, la cinematografía, lo lúdico de los juguetes y el turismo. Es recomendable leer las siete novelas de J.K Rowling en el orden en que fueron escritas, aunque cada una de ellas es independiente.

Autor: Humberto Matalí
Fuente: El Sol de Córdoba

«Houston... ¡El Águila ha descendido!»

El acontecimiento más importante de la historia de la humanidad. Así ha sido definido. Mañana se cumplen cuatro décadas desde que Neil Armstrong, primero, y Edwin Aldrin, a continuación, estamparan sus huellas en la superficie de la Luna. El ser humano había logrado despegarse de los límites físicos de la Tierra.

Houston, aquí Base Tranquilidad. ¡El Eagle ha descendido!». En Houston eran las 4:17:43 del 20 de julio de 1969. Hace ya cuarenta años se cumplían los sueños de escritores como Johannes Kepler (con su obra «Somnium», publicada en 1634), Cyrano de Bergerac («Historia cómica de los Estados e imperios de la Luna», 1650), Edgar Allan Poe («La incomparable aventura de un tal Hans Pfaall», 1835), Julio Verne («De la Tierra a la Luna», 1865), H.G. Wells («Los primeros hombres en la Luna», 1901)... y los de millones de personas que frente a sus televisores observaban, con la respiración anestesiada, el alunizaje del Apolo XI sobre el grisáceo polvo lunar.

«Estoy en el peldaño inferior de la escalera», se escuchaba decir al comandante Neil Armstrong horas después. A las 10:56, según su reloj Omega, pronunciaba las palabras que pasarían a la historia: «That's one small step for a man, one giant leap for mankind» (Es un paso pequeño para un hombre, pero un salto gigante para la humanidad).

Su huella, la del primer ser humano que pisaba la Luna, seguirá intacta durante 500.000 años. Quién sabe, quizá para entonces, la hazaña de aquellos tres astronautas -Armstrong, Aldrin y Collins- sea idealizada, como escribió poco después René Barjavel, como «uno de esos recuerdos en que se confunden historia y leyenda y que dan motivo a sonrisas y fantasías». Quizá sea cuando nuestros descendientes se pregunten dónde estaba la Tierra como nuestros antecesores se preguntaban dónde estaría el Edén.

De todas formas, hace cuatro décadas aquel logro fue colocado en la cumbre de la historia de la humanidad. «Nos hallamos en lo que es, sin duda, el punto decisivo más importante en la historia de nuestro planeta», resumió al administrador de la NASA George Mueller. Por primera vez, añadía, «el hombre ha tomado la decisión consciente de seguir un camino que habrá de transformar el futuro de la humanidad».

Quién sabe si el origen de ese éxito comenzó en el sueño de algún visionario escritor, quién sabe si venía marcado en el ADN de aquellos ancestros africanos que comenzaron a colonizar todo el planeta hace unos 6.000 años, o si simplemente se fraguó en la promesa del malogrado J.F. Kennedy -muerto a tiros en 1963- para responder al poderío espacial soviético en plena Guerra Fría. Lo cierto es que las fogatas de decenas de campamentos levantados en torno a Cabo Kennedy iluminaron con su centellear a los elegidos para la gloria: Michael Collins, Edwin Buzz Aldrin y Neil Armstrong. Era el 16 de julio de 1969 y los tres eran conducidos al titánico cohete Saturno V.

Ya en la plataforma de acceso, a 98 metros de altura, Armstrong recibía un curioso objeto de poliestireno, de más de un metro de longitud, bautizado como ``Llave de la Luna''. Aldrin, por su parte, cargaba con unos particulares amuletos, como el mismo explicaría: «En un bolsillo llevaba un parche alusivo a la misión Apolo I. También dos medallas soviéticas, una que honraba al cosmonauta Vladimir Komarov -muerto en la Soyuz I- y la otra a Yuri Gagarin, que había perecido en un accidente de aviación un año antes. Me proponía dejar esos recuerdos en la Luna».

En el centro de control, Roco Petrone, director del lanzamiento, exhortaba a sus colaboradores: «Dentro de pocos minutos habremos empezado a ganarnos el sueldo...». La cuenta atrás comenzó, el Saturno comenzó a elevarse y seis segundos después la onda expansiva hizo temblar los cristales de la sala de mando. Eran las 9:32. Un minuto después, brazos y piernas se incrustaban en los trajes espaciales de los astronautas. «Sentí que se me colgaba la mandíbula», recordaba Aldrin. A 27.000 kilómetros empezaron a observar el disco completo del planeta que dejaban atrás. «Ahí estábamos tres criaturas que respirábamos aire, acostados para pasar la noche en aquella diminuta burbuja de oxígeno», rememoraba.

Al tercer día, el Apolo XI estaba ya en la sombra de la Luna. «Es algo que vale el precio del viaje», diría Armstrong. Y llegó el 20 de julio. El módulo lunar «Eagle» (Águila) se desprendió del módulo ``Columbia'', descendiendo hasta 14 kilómetros por encima de la superficie lunar sin ningún contratiempo. Nada que ver con lo sucedido una vez pasados los 10.700 metros, cuando una alarma se activó. En Houston, los rostros del personal se pusieron azules. La computadora del módulo estaba sobresaturada de datos del radar de alunizaje y amenazaba con empezar de nuevo con los cálculos. Si sucedía, el botón rojo de cancelación era el siguiente paso, el que nadie quería ni imaginar.

Se optó por el aterrizaje manual y, mientras el «Eagle» descendía a 37 metros por segundo, el comandante Armstrong tomó los controles y buscó por la ventanilla un lugar plano y sin rocas. Aminoró la caída a 5,8 metros por segundo, a 2,75, a sólo 1 metro por segundo a falta de 91 para tocar suelo... Una maniobra ralentizadora que consumía con velocidad el limitado combustible. «Sesenta segundos...» (de combustible), se escuchó desde Houston. El módulo caía a sólo 75 centímetros por segundo... «Fueron los 22 segundos más largos de mi vida», llegó a decir el presidente estadounidense, Richard Nixon. Una luz indicó que las patas del módulo lunar habían hecho contacto. Las pulsaciones de Armstrong galopaban a 156 por minuto. Les quedaron sólo 20 segundos de combustible.

Algo más de tres horas después, Armstrong, de 38 años, descendía los nueve peldaños de la escalerilla e imprimía la huella de su pie izquierdo. Veinte minutos después, Aldrin hacía lo propio. «¡Una hermosa desolación!», sería una de las frases que resumiría aquella experiencia virgen. Primeros paseos y manos a la obra con la labor científica encomendada. Dos horas y once minutos sobre suelo lunar.

Cuatro horas después del despegue se ensamblaron con el «Columbia», donde les aguardaba el «hombre más solitario del universo», su compañero Collins.

El 22 de julio ponían rumbo a casa, hacia la pequeña canica azul que divisaban más allá del horizonte lunar. Pasarían 60 horas antes de amerizar en el océano Pacífico, al sudeste de Hawai. George Mueller, administrador de la NASA, sentenciaría: «Hemos demostrado de un modo concluyente que el hombre no está ya atado a los límites del planeta en que ha vivido largo tiempo».

Fueron recibidos como héroes por las autoridades y la ciudadanía de EEUU. El 13 de agosto desfilaban, bajo una intensa lluvia de confetis, por la avenida Brodway de Nueva York, tres días después lo hacían por las calles de Houston. Así comenzaba su viaje a través de la gloria terrenal.

Autora: Joseba Vivanco
Fuente: Gara

El verdadero Cyrano: viajes a la luna, en la imaginación

Mucho antes de que en 1969 la Apolo XI alunizara, todos nosotros ya habíamos viajado a la Luna a través de la imaginación de muchos escritores, en múltiples novelas y cuentos de ciencia ficción, de los cuales, sin duda, el más famoso es De la Tierra a la Luna, de Julio Verne. Pero no fue el único que propuso sistemas de navegación para alcanzar ese anhelado objetivo.

Si dejamos de lado viajes logrados por medios mágicos o milagrosos, el verdadero precursor de los viajes a la Luna es Cyrano de Bergerac; no el personaje de Rostand sino el escritor del mismo nombre que, en 1650, escribió Viaje a la Luna. A la manera del Quijote, la lectura de novelas fantásticas alienta al protagonista a intentar un viaje a la Luna. Cyrano imagina distintos métodos para hacer el viaje.

Primero se ata al cuerpo una serie de botellas llenas de rocío, bajo el supuesto de que al elevarse con el sol, el rocío debía arrastrar consigo al viajero. Esta idea funcionaría como una especie de globo aerostático, con vapor de agua en vez de aire caliente, pero solamente permitiría elevarse dentro de los límites de la atmósfera.

Con todo, el protagonista logra su cometido, consigue elevarse a una buena altura y arrastrado por los vientos aterriza finalmente en Canadá, donde es recibido por los colonos y mantiene una interesante discusión con el virrey acerca de la posibilidad de los viajes espaciales y la pluralidad de los mundos.

Luego de unos días, el virrey pierde interés en el recién llegado, que entonces regresa a trabajar en su proyecto y construye una segunda máquina voladora que cae con violencia lastimando seriamente a su tripulante.

La tercera máquina es la más interesante, ya que funciona gracias a cohetes que expulsan gases hacia abajo, impulsando la nave hacia arriba. Newton apenas había enunciado su principio de acción y reacción pocos años antes, pero Cyrano identifica correctamente el principio como un método para impulsar una máquina voladora. De los muchos autores que imaginaron viajes a la Luna, Cyrano fue el único en mucho tiempo que dotó a su héroe del mecanismo adecuado.

A LA LUNA EN GLOBO

Edgar Allan Poe es conocido por sus cuentos de terror, por su poema El cuervo y por ser el
creador del género policial. Pero Poe también incursionó en uno de los géneros que más tela cortó alrededor de las innovaciones y promesas futuristas: la ciencia ficción. En 1835 apareció La aventura sin par de un tal Hans Pfaall. El protagonista (el Hans Pfaall del título) construye un globo para viajar a la Luna.

Aunque sabe que los globos aerostáticos funcionan en la medida que haya una atmósfera que los sostenga, Pfaall desarrolla una complicada e insostenible teoría según la cual una sustancia etérea llenaría el espacio interplanetario y podría proveer el empuje necesario para elevar el globo.
¿Y cómo podría sobrevivir el aeronauta sin aire? El protagonista identifica correctamente los problemas que esto plantea: la baja presión que haría hervir la sangre y los fluidos internos y la imposibilidad de respirar. Descarta el primer problema bajo el presupuesto de que, dado que la disminución de presión sería gradual conforme se asciende, el cuerpo podría acostumbrarse a él.
En cuanto a la respiración, se nos explica que, aunque el aire se hace cada vez menos denso con la altura, la atmósfera nunca desaparece del todo. Por lo tanto, el viajero construye un aparato para condensar ese aire sumamente rarificado hasta hacerlo respirable.

Tras algunos días de navegación, el aeronauta descubre que se acerca a la Luna. Su aparato de condensación comienza a funcionar con dificultad y lo atribuye a la resistencia que ofrece la atmósfera lunar. Sin embargo, poco después nos informa que los selenitas no tienen orejas, dado que el sonido no puede propagarse en “una atmósfera tan modificada”. Sea cual fuere el gas que formara esa atmósfera, inevitablemente debería ser capaz de propagar el sonido.

Pfaall pasa cinco años en la Luna y luego envía a un selenita a la Tierra en un globo similar, con su diario de viaje, que contiene el texto del relato propiamente dicho. La llegada del visitante es recibida con sorpresa y escepticismo y el selenita es identificado con un enano que había perdido sus orejas; en el pueblo algunos aseguran haber visto a Pfaall en una taberna cercana y se descubre que el globo está hecho con periódicos locales. Finalmente, todo se atribuye a una broma.

Este cuento tiene especial importancia en la historia de la ciencia ficción pues se cree que, traducido al francés por el poeta maldito Charles Baudelaire, fue leído por Julio Verne y le inspiró su serie de viajes extraordinarios, el primero de los cuales fue, justamente, una historia de aeronautas: Cinco semanas en globo.

EL APORTE DE H. G. WELLS

Herbert George Wells (1866-1946) también escribió su historia de viajes a la Luna: Los primeros hombres en la Luna, publicada en 1901. Trata de un científico aficionado llamado Cavor que busca una sustancia “opaca a todas las formas de energía radiante”.

En efecto, explica Cavor, todas las sustancias son opacas a una u otra forma de radiación. El vidrio es altamente transparente a la luz, pero mucho menos al calor. Los metales son opacos tanto a la luz como a las ondas de radio. Pero todas las sustancias conocidas son transparentes a la gravitación. Una sustancia opaca a la gravitación permitiría aislar las cosas de la influencia de la gravedad, de modo que perderían todo su peso.

Finalmente, Cavor sintetiza esa sustancia, la cavorita. Construye entonces una nave esférica con persianas de ese material que, según se abren y se cierran, permiten a la nave flotar por el espacio con rumbo a cualquier otro planeta. En esa nave Cavor y un amigo se convierten en los primeros hombres en llegar a la Luna.

ERAMOS POCOS Y LLEGO TINTIN

En 1953 y 1954 se publicaron Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna, los dos libros en los que Tintín y sus amigos se convierten en los primeros hombres (y Milú, en el primer perro) en llegar a la Luna. El autor Georges Remy (Hergé) era muy detallista y se documentaba para escribir sus relatos.

Por eso las dos historias de Tintín astronauta tienen muchos puntos científicos destacables. Por ejemplo, en el relato se nos dice que la nave mantiene una aceleración constante que proporciona “gravedad artificial” dentro de la nave. En realidad, si la nave mantuviera la aceleración necesaria durante todo el viaje, al cabo de unas horas, alcanzaría velocidades muy superiores a la de las reales naves espaciales, pero Hergé acierta al suponer que esa aceleración produciría una sensación de gravedad similar a la terrestre. De hecho, ése es uno de los postulados fundamentales de la Teoría General de la Relatividad.

Otro detalle interesante ocurre cuando Tintín, al descender de la nave, describe el cielo lunar “negro como la tinta” y unas estrellas “sin ese titilar que las hace parecer tan vivas desde la Tierra”. Efectivamente, el cielo lunar es negro aun en pleno día, por la ausencia de atmósfera que difunda la luz del sol. Y esa misma falta de atmósfera hace que las estrellas no titilen. Sin embargo, el resplandor solar sobre el suelo lunar es suficiente como para hacer invisibles las estrellas. Por todo esto, Las aventuras de Tintín se han ganado un lugar destacado en la galería de historias de viajeros a la Luna.

VERNE EL VISIONARIO

Cuando el viaje a la Luna se hizo realidad, en 1969, todo el mundo empezó a señalar las coincidencias entre la hazaña de la Apolo XI y el viaje imaginado por Julio Verne más de cien años antes. Esas coincidencias incluían:

La cantidad de tripulantes (tres).

El país organizador (Estados Unidos).

La duración del viaje (cuatro días).

El punto de lanzamiento (Florida).

Según el relato de Verne, lo que se dispararía a la Luna sería un proyectil no tripulado. Pero Miguel Ardan, un aventurero francés inspirado en un personaje real, amigo de Don Julio, solicita que se acondicione el proyectil para viajar en él. Luego, se le unen Impey Barbicane, el organizador y el Capitán Nicholl. Así se llega a la cantidad de tres tripulantes, como en la Apolo XI.

Lo del país organizador es más interesante aún. En 1865, cuando se publicó De la Tierra a la Luna, el mundo estaba dominado en buena medida por el imperio británico y Alemania era la potencia industrial y científica más importante. Pero, por alguna razón, Verne vio en el pueblo norteamericano el espíritu necesario para emprender una misión tan grande como viajar a la Luna.

La predicción de la duración del viaje es estrictamente científica. La nave de Verne consistía en un proyectil disparado desde un cañón. Las verdaderas naves espaciales son autopropulsadas. Pero en ambos casos, y una vez alcanzada cierta velocidad inicial, la mayor parte del recorrido se lleva a cabo gracias a la inercia y a la fuerza de gravedad (recordar la película Apolo XIII cuando uno de los astronautas dice “hemos sentado a Isaac Newton en el puesto del piloto”). En esas condiciones, la duración del viaje puede calcularse y resulta ser, justamente, de unos cuatro días.
Lo mismo con la ubicación de la plataforma de lanzamiento. Verne sabía que, para aprovechar el impulso de la rotación terrestre, el punto de lanzamiento debía estar ubicado cerca del Ecuador. Y, en 1865, el punto del territorio norteamericano más próximo al Ecuador era la península de la Florida. No fue el primer relato sobre viajes a la Luna. Tal vez tampoco fue el mejor. Pero a De la Tierra a la Luna, de Julio Verne, lo queremos como se quiere un amor adolescente.

Autor: Claudio H. Sánchez
Fuente: Página 12

Mitos eróticos y viajes imaginarios

Eviaje espacial dejó secuelas incluso en la moda: André Courrèges fue el creador del llamado 'Moon Girl look', con minifalda, grandes gafas de sol y botas de plástico blanco. Y Paco Rabanne saltó a la fama gracias al mítico vestuario de 'Barbarella', interpretada por Jane Fonda, mito sexual del espacio [vea el tráiler de la película]. Y es que su baile sin gravedad elevó las pasiones lunares más allá del terreno intelectual.

La imprenta también ha contribuido al mito, ya sea éste verídico o real, a bordo de una nave o de un globo de gas. Quizás las más significativas sean las crónicas que escribió Norman Mailer en 'Fuego en la Luna'. El escritor, uno de los más importantes del siglo XX, fue contratado por la revista 'Life' en 1969 para cubrir el lanzamiento. Era la pieza más larga de no ficción que había publicado hasta entonces la cabecera, pero a Mailer le supo a poco y amplió su reportaje con un libro en el que abordaba la psicología de los protagonistas, contando provocadoras interioridades.
Se le adelantó, y mucho, Luciano de Samosata, quien en el siglo II contó en 'Historia verdadera' el viaje de un barco que se eleva hasta el satélite gracias al oleaje. Allí esperaban los selenitas, seres de una civilización superior y se libraba una guerra espacial entre el emperador de la Luna y el del Sol. También Dante, en sus viajes por el mundo de los muertos recogidos en la 'Divina Comedia', es elevado a la Luna por medio de una nube. O Cyrano de Bergerac, que cuenta en 'Viaje a la Luna' (1657) la aventura de una máquina impulsada por cohetes de agua.
En 1844 Edgar Allan Poe 'llevó' a Hans Pfaall a la Luna en un globo de gas —'Las Aventuras de un tal Hans Pfaall'—. Y en 1865, Julio Verne publicó 'De la Tierra a la Luna', en la que describe el viaje del ingeniero norteamericano Barbicane y el aventurero francés Ardan dentro de una bala de cañón gigante lanzada desde Florida. O 'Los primeros hombres en la Luna', de H.G.Wells (1964). Echando la vista atrás, no cabe duda: los viajes lunáticos de la Literatura superaron con creces las expectativas de Kennedy.

Autor: Raquel Quílez
Fuente: El Mundo

Poe y la Luna

Se cumplen doscientos años del nacimiento del escritor el año del 40.º aniversario de la llegada del hombre al satélite de la Tierra

Se les ha concedido extraordinaria importancia a los cuarenta años de la llegada del hombre a la Luna, prácticamente se han olvidado los cien de la conquista del Polo Norte y los doscientos años cumplidos del nacimiento de Edgar Allan Poe no parece que estén despertando mucho interés. De lo que se deduce que se valora la técnica por encima de la aventura y de la imaginación. Para ser astronauta no hace falta ninguna imaginación: basta con embutirse en un traje espacial con escafandra, estar en buena forma física y esperar a que quienes dirigen la nave desde la Tierra aprieten el botón del encendido de los motores. Todo lo contrario que el comandante Peary y todos los que le precedieron en su conquista, que cada paso que daban, cada determinación que tomaban, eran producto de su esfuerzo, de su inteligencia y de su voluntad. Dicho en términos que aprobaría don Valentín Andrés Álvarez, la conquista del Polo Norte fue una hazaña individualista, mientras que la llegada a la Luna es algo, por así decirlo, parecido al socialismo. El hombre ya no es dueño de sí mismo y de sus actos, sino que depende del envoltorio en el que va, llamémoslo estado, sociedad o nave. Nave espacial, evidentemente, porque las viejas naves, incluidas las que navegaban a vapor, se regían por otros procedimientos. La llegada a la Luna supuso, entre otras cosas, el triunfo de los desplazamientos teledirigidos y de los alimentos sintéticos. Aparentemente, no sirvió para mucho. En este sentido, es, en cierta medida, la culminación de la conquista del Polo. Hasta la llegada de Peary al Polo Norte, el 6 de abril de 1909 (aunque la noticia no saltó al mundo hasta el 6 de septiembre), los grandes descubrimientos tenían una utilidad, tratárase del de América o de las fuentes del Nilo. Al Polo Norte sólo se llegó por llegar: se trataba, en una palabra, de una hazaña deportiva, lo mismo que la llegada a la Luna, aunque en este caso aderezada con un imponente aparato científico. No sólo los científicos conquistaron la Luna. Mucho antes que ellos, y mucho más, se ocuparon de ella los poetas, dedicándole obras y versos grandiosos. «Luna, honor de la noche» ilustra su helada soledad; verso de un poeta, Fernando de Herrera, de helada y clásica belleza, mientras otros la aproximan: Li Po la invita a beber cuando se siente solo, y Omar Khayyam la contempla inmutable mientras bebe bajo su luz, e Hitomaro la ve tan tenue y frágil que «si vuelvo la mirada / la Luna muere». Mas esa Luna frágil encuentra su contraste en la «sangrienta Luna»: «La pálida Luna luce sangrienta sobre la Tierra», dice Shakespeare en «Ricardo III», y don Francisco de Quevedo remata un soneto con el famoso verso sobrecogedor: «y su epitafio la sangrienta Luna». ¿Por qué tanta Luna de sangre en la poesía? «Y se cubrirán de tinieblas el Sol y de sangre la Luna, antes que venga el día grande y terrible de Yavé», leemos en Joel, 2,31. «La Luna se enrojecerá, el Sol palidecerá cuando Yavé Sebaot sea proclamado rey», clama Isaías (24,23), en el apocalipsis de su profecía. Según Juan V. Schiaparelli, autor de un conocido libro sobre «La astronomía en el Antiguo Testamento», «la Luna convertida en sangre seguramente se refiere a ese color rojizo que se observa a menudo en los eclipses». Pero puede que el eclipse no sea suficiente para explicar la potencia de esa imagen de la Luna sangrienta, tan repetida y tan efectiva a lo largo de milenios. No obstante la sangre, la Luna es para los hebreos «lebanah», la blanca, como es blanca para el mayor de los poetas lunares modernos, Jules Laforgue: «Blanc médaillon / des Endymions». No sólo se trata de contemplarla de mil maneras distintas, señora de la noche o frágil reflejo luminoso en las tinieblas, sino de ir a ella para descubrir sus maravillas secretas. Luciano de Samosata, en su «Historia verdadera», imagina un viaje a la Luna en una nave que después de atravesar las columnas de Hércules es arrebatada hacia el cielo por un vendaval; en la Luna, el cáustico Luciano descubre cosas maravillosas en las que, de momento, no podemos detenernos. En la Luna es posible toda clase de maravillas, pues, como advierte Fontenelle, «la Luna no está hecha en absoluto como la Tierra». En este momento no nos interesa tanto lo que hay en la Luna como las formas (literarias, claro es) de llegar a ella. En el canto XXXIV de «Orlando furioso», un poema de pedrería poética magnífica, Astolfo, bravo, paladín, viaja a la Luna sobre su hipogrifo, llevando con él a Orlando por recomendación de San Juan para curarle de su locura, y una vez allí encuentran que es mayor de lo que parecía desde la Tierra, y contenía montañas, lagos, ríos, ciudades y bosques, y sobre todo un valle extraordinario en el que se encontraban todas las cosas que se habían perdido: las riquezas y la fama, los suspiros de los amantes y los versos y elogios que se ofrecen a los príncipes. Esta última pérdida es válida también para la democracia: si usted elogia a Areces sin que lo merezca, su elogio se perderá en la Luna. Otros procedimientos no menos peregrinos conducen a la Luna: Cyrano de Bergerac, en su viaje, se sirve de un cinturón de botellas llenas de rocío que le elevan al ser calentadas por los rayos del Sol. De los medios reseñados, éste es el más fantástico. Poe, en «La incomparable aventura de un tal Hans Paal», sube a la Luna en un globo dotado de telescopio, barómetro, brújula, cronómetro, bocina, compás y hasta una campana. Por primera vez se plantea el viaje a la Luna de manera más o menos racional, aunque será Julio Verne quien se aproxime más al viaje verdadero: los viajeros de su novela van disparados en una especie de bala de cañón, mientras que «Los primeros habitantes de la Luna», de Wells, ya lo hacen en una nave espacial. Pero el globo de Poe no es el viento, ni el hipogrifo, ni un cinturón de botellas de rocío. Es un artefacto mecánico. Poe era un escritor de inspiración nocturna y, por tanto, lunar. Algunos de sus mejores cuentos y poemas se desarrollan a finales del otoño, en escenarios tenebrosos, tristes, silenciosos: «Un día oscuro, caliente, neblinoso, de finales de noviembre», leemos en «Un cuento de las montañas escarpadas», o bien encontramos otro día otoñal al comienzo de «La caída de la casa Usher»; al final de este cuento, «el resplandor venía de la Luna llena, roja como la sangre, que brillaba ahora a través de aquella fisura casi imperceptible dibujada en zigzag desde el tejado del edificio hasta la base». «Ulalume» transmite el vértigo de la Luna, y «El cuervo» es un poema nocturno; en «El corazón delator» se siente la opresión de la noche. La Luna es mística en «La durmiente», está enamorada y se ruboriza en «Israel» y si brilla la Luna el poeta sueña con Annabel Lee. Poe es el poeta de la oscuridad, de la noche y de las postreras estaciones del año: «Un ídolo llamado noche / reina majestuosamente en su negro trono». De tanto estar en la noche, ve la Luna. No deja de ser coincidencia que a los doscientos años de su nacimiento se celebre el cuadragésimo aniversario de la era espacial. A fin de cuentas, fue el primer autor moderno de ciencia ficción.

Autor: Ignacio Gracia Noriega
Fuente: La Nueva España

Kathryn Bigelow vueve a la acción con ‘Triple Frontier’

Kathryn Bigelow, directora norteamericana de acción con éxitos durante los ochenta y los noventa como ‘Los viajeros de la noche’ (1987), ‘Acero azul’ (1989), ‘Le llaman Bodhi’ (1991) y ‘Días extraños’ (1995), sufrió en los últimos años un declive creativo del que le ha rescatado ‘The hurt locker’, drama sobre militares estadounidenses en Irak que ha sido aclamado por la crítica de aquel país. Bigelow y el guionista de ‘The hurt locker’, Mark Boal, volverán a unir fuerzas en ‘Triple Frontier’, cinta de aventuras ambientada en la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay que producirá Charles Roven (‘El caballero oscuro’) para Paramount.

Fuente: Fanzine digital

Rocky noquea a Venecia

Parece una broma, pero la página web de la Mostra de Venecia lo pone clarito. Sylvester Stallone, diana de los críticos y eterno candidato al Razzie al peor actor, recibirá el homenaje de uno de los festivales más reputados del mundo «por un cine visiblemente muy original y lleno de ternura».

Será la estrella de la clausura el próximo 12 de septiembre, cuando sus bíceps alzen el premio Jaeger-LeCoultre Gloria al Cineasta, que antes de él han recibido -tampoco es broma- Abbas Kiarostami, Takeshi Kitano y Agnès Varda.

El galardón culmina la resurrección protagonizada por Stallone en los últimos años. Devolver a la vida a Rocky Balboa y John Rambo le han conducido de nuevo a la alfombra roja. Son iconos del folclore popular que, para el festival de Venecia, «están en extraordinaria sincronía con el presente y exploran las zonas más claras y oscuras del sueño americano».

Recién cumplidos los 63 años, Sylvester Stallone cumple un sueño: «Ser premiado en la Mostra de Venecia es algo que siempre he esperado que se hiciera realidad. Ahora que ha sucedido tengo que decir que ha valido la pena esperar».

El italoamericano más popular en Estados Unidos después de Sinatra puede parecer hoy una caricatura de sí mismo, pero hubo un tiempo en que estuvo a punto de convencer a Stanley Kubrick para que dirigiera un guión suyo sobre Edgar Allan Poe. Antes de reinar en solitario como héroe de acción en los 80 llegó a estar nominado al Oscar como guionista y actor por la película que lo lanzó a la fama: 'Rocky'.

'The Expendables'

No está nada mal para el hijo de un peluquero y una trapecista de circo, al que sus compañeros de instituto eligieron como el alumno «con más probabilidades de acabar en la silla eléctrica».
Director de siete largometrajes, Stallone presentará en Venecia las primeras imágenes de su nueva realización. 'The Expendables' cuenta las aventuras de un grupo de mercenarios contratados para derrocar a un dictador suramericano.

Junto con Stallone, el geriátrico de héroes de acción al completo: Mickey Rourke, Bruce Willis, Dolph Lundgren y el mismísimo Arnold Schwarzenegger

Autor: O.L. Belautegui
Fuente: Las Provincias
 
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